El wake es el elemento central del deporte que le da nombre. Entender cómo funciona es imprescindible para progresar en el wakeboard y para apreciar las competiciones de alto nivel.
Qué es el wake
Cuando una embarcación se mueve por el agua, desplaza el líquido a los lados generando dos olas simétricas que se alejan de la popa en forma de V. Estas olas son el wake. En el wakeboard, el rider las utiliza como rampas naturales: llega a ellas con velocidad, las sube como si fuera una rampa y despega al aire para ejecutar trucos.
La calidad del wake —su altura, su pendiente y su consistencia— determina en gran medida lo que el rider puede hacer en el aire.
Cómo se controla el wake
Los pilotos de lancha de competición utilizan varias herramientas para dar forma al wake ideal:
- Balastos: depósitos de agua instalados en la popa y los laterales. Al llenarse añaden cientos de kilos de peso que hunden la popa y generan un wake más grande y vertical.
- Velocidad: entre 28 y 34 km/h según el nivel del rider. Más velocidad aplana el wake; menos velocidad lo hace más vertical pero inestable.
- Largo de cuerda: a mayor longitud de cuerda, el rider llega al wake con más velocidad pero el wake ya se ha expandido y es menos vertical. A menor longitud, el wake está más formado pero el rider llega con menos inercia.
- Placa de popa (surf gate): algunos modelos de lancha tienen deflectores hidráulicos que dirigen el wake hacia un solo lado, útil en wakesurfer.
Heelside vs toeside
El rider tiene dos lados de wake a su disposición:
- Heelside wake: la ola que queda del lado del talón del rider. Suele ser el primer lado desde el que se aprende a saltar.
- Toeside wake: la ola del lado de la punta de los pies. Requiere más técnica pero permite trucos que no son posibles desde heelside.
En competición, los mejores riders dominan ambos lados por igual, lo que amplía enormemente su repertorio y puntúa mejor ante los jueces.