Las tablas son el resultado de empate en una partida de ajedrez. A diferencia de la victoria por jaque mate o por abandono del adversario, las tablas distribuyen el punto entre los dos jugadores por igual: cada uno recibe medio punto en el marcador. En el ajedrez de alta competición, las tablas son un resultado muy común, especialmente en el ajedrez de torneo entre jugadores de nivel similar, donde la precisión teórica hace difícil obtener ventajas decisivas.
Existen varias situaciones que llevan a tablas. La más habitual en la práctica es el acuerdo mutuo: uno de los jugadores ofrece tablas y el otro acepta. Además del acuerdo, hay tablas por ahogado cuando el jugador con turno no tiene movimientos legales y su rey no está en jaque. La repetición de posición permite reclamar tablas si la misma posición se produce tres veces. La regla de los 50 movimientos establece que si en 50 jugadas no ha habido capturas ni avances de peón, se puede reclamar el empate. Por último, hay posiciones con material insuficiente para forzar el mate en las que la partida termina automáticamente en tablas.
El jaque perpetuo —una cadena infinita de jaques que el adversario no puede escapar sin repetir posición— es un recurso táctico que los jugadores en desventaja utilizan para forzar el empate. Tecnicamente lleva a tablas por repetición de posición, pero su reconocimiento previo permite ofrecer tablas antes de que se materialice, ahorrando tiempo y dejando clara la situación al adversario.