Zugzwang es una palabra alemana que significa literalmente «compulsión de mover» y describe una de las situaciones más peculiares del ajedrez: aquella en la que tener que mover es una desventaja. En una posición de zugzwang, el jugador que tiene el turno preferiría pasar —no mover— porque cualquier movimiento disponible empeora su situación. Como el ajedrez no permite pasar turno, el jugador se ve forzado a hacer una jugada que daña su posición.
El zugzwang es especialmente frecuente y decisivo en los finales de rey y peones. En esas posiciones tan austeras, la posición relativa de los reyes y quién tiene el turno pueden ser el único factor que determina el resultado. El concepto de «oposición» —dos reyes enfrentados con un número impar de casillas entre ellos— es directamente relacionado con el zugzwang: el rey que tiene que moverse primero pierde la oposición y se ve obligado a ceder terreno.
Colocar al adversario en zugzwang es el objetivo de muchas maniobras de final técnico. El método clásico consiste en usar el rey propio para ocupar casillas clave y restringir los movimientos del rey rival hasta que cualquier jugada suya desvele una debilidad. Grandes jugadores como José Raúl Capablanca y Vasily Smyslov fueron maestros reconocidos del final técnico precisamente por su habilidad para crear y explotar situaciones de zugzwang.