Wilton Norman Chamberlain nació el 21 de agosto de 1936 en Filadelfia, Pensilvania. Creció en una familia numerosa del oeste de Filadelfia y desde adolescente fue una figura dominante en el baloncesto universitario del estado. Con 2,16 metros de altura, más de 110 kilos de peso muscular y una movilidad atlética que desafiaba las leyes de la física para alguien de su tamaño, Chamberlain era una anomalía deportiva que la NBA tardó en asimilar y que el reglamento de la época no supo —o no quiso— limitar de forma efectiva.
La universidad y el draft
Chamberlain jugó en la Universidad de Kansas, donde en su primera temporada fue tan dominante que los entrenadores rivales modificaron sus sistemas defensivos específicamente para intentar frenarlo: enviaban tres y cuatro jugadores a marcarlo, ensanchaban las zonas pintadas y ralentizaban el juego para reducir sus posesiones. A pesar de ello, Chamberlain dominaba. Con dos años de universidad, decidió pasar un año jugando en los Harlem Globetrotters antes de ser elegido en el draft de 1959 por los Philadelphia Warriors.
El dominio estadístico en los años 60
La carrera de Wilt Chamberlain en la NBA entre 1959 y 1973 es un catálogo de registros que ningún jugador ha vuelto a aproximar. En su primera temporada promedió 37,6 puntos y 27 rebotes por partido. En la temporada 1961-62 estableció el promedio que sigue siendo el más alto de la historia: 50,4 puntos y 25,7 rebotes por partido a lo largo de toda una temporada completa. Para ponerlo en perspectiva: el mejor promedio anotador de la historia moderna de la NBA, en circunstancias mucho más favorables mediáticamente, no supera los 37 puntos.
Sus estadísticas de rebotes son igualmente extraordinarias: tiene los mejores promedios de rebotes por partido de la historia de la NBA en diez de las catorce temporadas que jugó. Terminó su carrera con más de 23.000 puntos y más de 23.000 rebotes, siendo el único jugador en la historia con registros equivalentes en ambas categorías.
El partido de los 100 puntos
El 2 de marzo de 1962 se jugó el partido más extraordinario en la historia de la NBA. Los Philadelphia Warriors visitaban a los New York Knicks en Hershey, Pensilvania, ante unos pocos miles de espectadores. Chamberlain, que tenía dificultades habituales con los tiros libres, convirtió 28 de 32 intentos esa noche —una eficiencia inusual en él— y añadió 36 de 63 tiros de campo. El marcador final fue 169-147 y Chamberlain había anotado exactamente 100 puntos.
La actuación no fue televisada ni fotografiada en detalle. La única imagen existente es una foto fija de Chamberlain en el vestuario sosteniendo un papel con el número 100 escrito a mano. Sin embargo, las estadísticas oficiales de la liga la acreditan sin cuestionamiento.
La rivalidad con Bill Russell y los Celtics
La historia de Wilt Chamberlain no puede contarse sin su rivalidad con Bill Russell y los Boston Celtics. Durante los años en que Chamberlain dominó estadísticamente la liga, los Celtics de Russell ganaron once de trece campeonatos posibles. Chamberlain, más alto, más anotador y físicamente superior, perdía repetidamente en los playoffs ante un equipo que entendió antes que nadie que el baloncesto era un deporte colectivo.
La comparación entre ambos —el genio estadístico contra el ganador de títulos— es uno de los grandes debates de la historia del deporte americano. Russell ganó once campeonatos; Chamberlain tiene los mejores números individuales de todos los tiempos. Los aficionados al baloncesto llevan seis décadas discutiendo quién fue mejor.
Legado
Wilt Chamberlain fue nombrado uno de los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA en 1996 y se le considera el jugador más físicamente dominante que la liga ha visto. Sus récords —el de 100 puntos, el promedio de 50,4, los 55 rebotes en un partido— forman parte del imaginario colectivo del deporte americano como hazañas que se mencionan cuando se habla de los límites de lo humanamente posible. Falleció el 12 de octubre de 1999 en Los Ángeles.