Los dedos: zona más lesionada del baloncesto
Sorprendentemente, las lesiones de dedo superan en frecuencia a los esguinces de tobillo cuando se analiza el número total de incidentes en baloncesto. Un balón a alta velocidad, un rebote mal interceptado o un bloqueo desafortunado pueden resultar en cualquiera de las tres lesiones principales: esguince, luxación o fractura.
Los tres tipos de lesión
1. Esguince de dedo (el más frecuente)
Afecta principalmente a las articulaciones interfalángicas proximales (IFP). El mecanismo habitual es un balón que impacta en la punta del dedo en extensión forzando la hiperextensión o la desviación lateral.
Síntomas: dolor localizado en la articulación, inflamación moderada, movilidad conservada aunque dolorosa.
Tratamiento: hielo, elevación y vendaje funcional “buddy taping”. El dedo afectado se venda junto al adyacente, que actúa de férula natural. Recuperación en 1–3 semanas.
2. Luxación interfalángica
La articulación se desplaza de su posición normal, generalmente en dirección dorsal. Visualmente es muy llamativa: el dedo aparece claramente deformado.
Tratamiento: reducción médica bajo anestesia local, seguida de inmovilización con férula 2–3 semanas. Radiografía siempre para descartar fractura asociada.
3. Fractura
Puede ser en la falange distal, media o proximal. Las fracturas de la falange distal por aplastamiento (avulsión del tendón extensor) dan lugar al dedo en martillo: el último segmento del dedo cae hacia abajo y no puede extenderse activamente.
Tratamiento del dedo en martillo: inmovilización en extensión con férula Stack durante 6–8 semanas continuas. La cirugía solo se indica en casos con gran fragmento óseo desplazado.
Buddy taping: técnica correcta
El vendaje de apoyo consiste en:
- Colocar una pequeña almohadilla de algodón entre los dos dedos para evitar rozaduras
- Fijar con esparadrapo médico (no elástico) en dos puntos: uno en la falange proximal y otro en la media
- Nunca cubrir las articulaciones, para no limitar la movilidad
Señales de alarma: cuándo ir a urgencias
- Deformidad visible del dedo
- Entumecimiento o cambio de color (blanquecino o azulado)
- Imposibilidad total de mover el dedo
- Dolor muy intenso a la presión directa sobre el hueso
- Crepitación al mover el dedo
Ante cualquiera de estas señales, la radiografía es imprescindible. Jugar con una fractura no diagnosticada puede provocar una consolidación viciosa que condicione permanentemente la funcionalidad del dedo.