El tendón de Aquiles en el baloncestista trabaja en un ciclo continuo de almacenamiento y liberación de energía elástica. Cada salto acumula energía en el tendón durante la fase de amortiguación y la libera en el impulso. En un entrenamiento de baloncesto de alta intensidad, este ciclo puede repetirse 150-250 veces, una carga acumulada que supera a la mayoría de los deportes de equipo.
Carga específica del Aquiles en baloncesto
A diferencia del atletismo, donde el corredor puede reducir el volumen de entrenamiento como primera medida, el baloncestista no puede eliminar los saltos sin eliminar el juego mismo. Los pivotes, los contraataques y el trabajo bajo el aro implican saltos en sprint corto, cambios de dirección y aterrizajes en superficies duras (parqué) que transmiten cargas de impacto más altas que la hierba o el tartán.
Los factores específicos del baloncesto que más cargan el Aquiles:
- Aterrizajes de rebote con carga excéntrica: el aterrizaje tras un rebote ofensivo, especialmente si el jugador cae desplazado lateralmente, carga el Aquiles de forma asimétrica
- Arranques en los contraataques: las aceleraciones desde parado en el contraataque someten el tendón a fuerzas de tracción máximas
- Parqué duro: el suelo de madera o sintético del pabellón ofrece menos amortiguación que el tartán; las zapatillas de baloncesto deben compensar este déficit
- Volumen de temporada: los calendarios de ACB y NBA implican partidos 2-3 veces por semana con viajes, lo que limita la recuperación entre cargas
Diferencia entre tendinopatía y rotura
Tendinopatía: proceso degenerativo crónico con dolor, engrosamiento y degeneración de las fibras del tendón sin rotura. El tendón está íntegro pero deteriorado. Prevalencia alta en baloncestistas de más de 30 años con muchos años de carga.
Rotura parcial: rotura de una parte de las fibras del tendón. Puede ocurrir sobre un tendón ya degenerado. Dolor agudo que puede permitir (erróneamente) continuar jugando.
Rotura completa: solución de continuidad total del tendón. Chasquido audible, caída al suelo, incapacidad para ponerse de puntillas. Confirmación con ecografía o RM. Requiere cirugía inmediata.
Síntomas de la tendinopatía
- Rigidez matutina del tendón que mejora con el calentamiento
- Dolor en el cuerpo del tendón (2-6 cm sobre el calcáneo) al palpar con dos dedos
- Engrosamiento fusiforme palpable
- Dolor que aparece al inicio del entrenamiento, mejora y reaparece en los aterrizajes finales
- Dolor al subir escaleras o al levantarse de una silla
Tratamiento
Protocolo excéntrico (Alfredson): la base del tratamiento con mayor evidencia. Sentadillas excéntricas con la pierna afectada en un escalón, bajando el talón por debajo del nivel de los pies, 3 × 15 repeticiones dos veces al día durante 12 semanas.
Adaptación al baloncesto: durante el protocolo, reducir los saltos de máxima intensidad (aterrizajes desde rebote) y los arranques explosivos. Mantener el resto del entrenamiento técnico-táctico posible.
Ondas de choque: tratamiento coadyuvante con buena evidencia en tendinopatías crónicas que no responden al protocolo excéntrico.
Modificaciones del calzado: el uso de una cuña de talón de 8-10 mm en la zapatilla reduce la tensión del Aquiles al disminuir la dorsiflexión de tobillo necesaria; útil en la fase aguda.
Prevención
- Fortalecimiento excéntrico como entrenamiento regular: heel drops excéntricos 2-3 veces por semana como parte del entrenamiento habitual, antes de que aparezca la tendinopatía
- Gestión de la carga en pretemporada: el primer mes de pretemporada es el período de mayor riesgo; la progresión de los saltos debe ser gradual, no explosiva desde el primer día
- Zapatillas con buena amortiguación y elevación de talón: las zapatillas de baloncesto modernas están diseñadas con esta premisa; cambiarlas cuando pierden la amortiguación (cada 500-600 horas de uso)
- Tiempo de recuperación entre partidos: en semanas con más de dos partidos, reducir la intensidad del entrenamiento de los días entre partidos