En baloncesto no todas las infracciones son físicas. Las faltas técnicas y los descalificantes regulan el comportamiento dentro del campo: protestas al árbitro, antideportividad, lenguaje ofensivo y cualquier conducta que rompa el espíritu deportivo del juego.
¿Qué es una falta técnica?
Una falta técnica es una infracción de conducta que no implica contacto físico ilegal con un rival. Se pita por comportamientos antideportivos como:
- Protestar al árbitro de forma insistente o irrespetuosa
- Lenguaje ofensivo o gesticulación inapropiada
- Delay of game: perder tiempo deliberadamente, interferir con el saque contrario, no alejarse rápido tras una falta
- Conducta antideportiva del banquillo: entrenador o jugadores del banquillo que protestan excesivamente
- Infracciones técnicas de juego: solicitar tiempo muerto sin tenerlo, colgar del aro sin justificación
¿Qué es el descalificante?
El descalificante (llamado disqualifying foul en inglés) es la sanción más severa del baloncesto. Se aplica por:
- Violencia flagrante contra un rival, árbitro u otra persona
- Lenguaje extremadamente ofensivo o gestos obscenos
- Conductas que comprometan la integridad del partido o la seguridad de las personas
El resultado es la expulsión inmediata del jugador o entrenador, que debe abandonar el recinto. Las consecuencias disciplinarias posteriores suelen ser más graves que las de una doble técnica.
Consecuencias según el reglamento
| Infracción | FIBA | NBA |
|---|---|---|
| 1 falta técnica | 1 TL + posesión | 2 TL |
| 2 faltas técnicas | Expulsión | Expulsión |
| Descalificante | Expulsión inmediata | Expulsión inmediata |
Faltas técnicas de equipo
En FIBA existe también el concepto de faltas técnicas de equipo. Las faltas técnicas del entrenador, el banquillo y los jugadores suman al cómputo del equipo. Un exceso puede derivar en penalizaciones colectivas adicionales.
El árbitro tiene amplio margen
Las faltas técnicas requieren cierto criterio del árbitro. Una primera protesta suele recibir una advertencia verbal. La falta técnica llega cuando el jugador o entrenador reincide o cuando la conducta es suficientemente grave desde el primer momento. El árbitro tiene discrecionalidad para decidir cuándo la línea ha sido cruzada.