El balonmano masculino ha tenido diferentes potencias dominantes a lo largo de su historia, pero ningún período ha sido tan intensamente competido como las décadas de los 2010 y 2020, en las que Francia y Dinamarca se han alternado en la cima del mundo con actuaciones que han redefinido los límites del deporte.
El dominio francés (2009-2017): la generación de Karabatić
Francia irrumpió en la élite mundial del balonmano con una generación excepcional que ganó cuatro Campeonatos del Mundo en un período de ocho años: 2009, 2011, 2015 y 2017. A estos títulos mundiales hay que añadir los oros olímpicos de Beijing 2008 y Tokio 2020, lo que convierte a la selección francesa en la más laureada de la historia del balonmano en términos de títulos combinados.
El secreto del éxito francés fue la combinación de un sistema táctico muy elaborado (desarrollado por el seleccionador Claude Onesta), una cantera extraordinariamente productiva y la presencia de jugadores como Nikola Karabatić, Thierry Omeyer, Michaël Guigou y Daniel Narcisse, todos ellos en el top mundial de sus posiciones.
La transición danesa: Mikkel Hansen y una nueva era
Cuando la generación francesa comenzó a envejecer, Dinamarca emergió como la nueva potencia del balonmano mundial. Con Mikkel Hansen como figura central, el balonmano danés había ido creciendo en nivel durante años hasta alcanzar su primera gran victoria en el Campeonato del Mundo de 2019 disputado en Alemania y Dinamarca. El ambiente creado por los aficionados daneses en esa edición fue uno de los más impresionantes en la historia de los Mundiales.
Hansen, elegido mejor jugador del mundo por la IHF en múltiples ocasiones, combinó un físico imponente con una precisión en el lanzamiento y una visión de juego excepcionales. Su capacidad para anotar en los momentos decisivos lo convirtió en el jugador más temido del balonmano mundial durante una década.
Tres Mundiales consecutivos: el récord de Dinamarca
El logro más extraordinario de Dinamarca llegó cuando ganaron los Campeonatos del Mundo de 2019, 2021 y 2023 de manera consecutiva, convirtiéndose en el primer equipo en la historia del balonmano masculino en ganar tres títulos mundiales seguidos. Esta racha de dominio, especialmente impresionante porque cada edición del Mundial es disputada en diferentes sedes con diferentes circunstancias, es el récord más extraordinario del balonmano masculino en la era moderna.
La rivalidad entre ambas selecciones
Los enfrentamientos entre Francia y Dinamarca en las rondas decisivas de Mundiales y Europeos han generado algunos de los partidos más memorables de la historia del balonmano. Partidos de alta intensidad, con marcadores ajustados hasta el último segundo, entre dos equipos con estilos complementarios: el juego físico y potente de Dinamarca frente a la elegancia técnica y la solidez táctica de Francia.
Esta rivalidad ha elevado el nivel general del balonmano mundial, obligando a otras selecciones como Alemania, España, Suecia y Croacia a mejorar continuamente para poder competir con las dos grandes potencias. El resultado es un balonmano internacional más rico, más competitivo y más espectacular que en cualquier época anterior de su historia.