El pase es el fundamento del balonmano colectivo. A diferencia de muchos otros deportes, en balonmano el balón debe moverse más rápido de lo que cualquier jugador puede correr, y eso solo se consigue con pases precisos, rápidos y bien ejecutados. Un equipo que pasa bien puede desconcertar a cualquier sistema defensivo; un equipo con pases lentos, imprecisos o fácilmente anticipables queda reducido al bote individual, que es la forma menos eficiente de atacar. La técnica del pase se trabaja en todos los niveles, desde la iniciación hasta la élite, porque siempre hay margen de mejora en velocidad, precisión y variedad.
El pase de hombro: potencia y alcance
El pase de hombro es el gesto técnico básico del balonmano. El brazo se arma llevando el codo por encima del hombro y el antebrazo hacia atrás, similar al armado del lanzamiento. La diferencia con el lanzamiento está en la intención: en el pase, la trayectoria debe ser plana y ajustada a la posición del receptor, no descendente como en el lanzamiento a portería. El movimiento de aceleración parte del hombro, fluye por el codo, el antebrazo y termina con la extensión de la muñeca que da dirección y velocidad final al balón. El seguimiento del brazo —la continuación del movimiento después de soltar el balón— hacia la dirección del pase indica que el gesto se ha completado correctamente.
El pase de muñeca: rapidez en distancias cortas
En el juego de circulación rápida, especialmente cuando los defensores presionan de cerca, el pase de hombro con armado completo da demasiado tiempo para la intercepción. El pase de muñeca soluciona este problema: con el balón ya en posición de pase —sin necesidad de armado— se imprime velocidad solo con la extensión del antebrazo y el chasquido de muñeca. Es un pase más corto —máximo 5-8 metros— pero extremadamente rápido de ejecutar, difícil de anticipar por el defensor. Se usa habitualmente en el pivote para pases de 3-4 metros con el área llena de jugadores, y en el sistema de ataque para circulación de balón de primer toque.
El pase por debajo o “por abajo”
El pase por debajo se ejecuta con el brazo llevando el balón hacia abajo y soltándolo en un punto bajo, generando una trayectoria que pasa por debajo de los brazos de los defensores. Es especialmente útil para pasar al pivote cuando la defensa tiene los brazos arriba bloqueando las líneas de pase habituales. También se usa en el contraataque para pasar a un compañero que va lanzado hacia portería: la trayectoria baja llega al receptor a la altura de la cadera, donde puede agarrarla mientras sigue corriendo. Requiere un punto de suelta más preciso que los otros tipos de pase porque la ventana entre “demasiado bajo para llegar” y “demasiado alto para pasar por debajo de los brazos” es estrecha.
Recepción activa: ir a buscar el balón
La recepción no es un acto pasivo. El receptor debe leer el pase entrante, calcular su trayectoria y salir a buscarlo activamente con los brazos extendidos y los dedos abiertos en forma de abanico. El balón se atrapa con la yema de los dedos, no con la palma, y el impacto se amortigua con una ligera flexión de codos y muñecas. En situaciones de partido con presión defensiva, las manos deben estar siempre en posición receptiva —a la altura del pecho o ligeramente por encima— para poder recibir el pase en el menor tiempo posible. La recepción activa es también una señal de comunicación con el pasador: los brazos extendidos indican al compañero que el receptor está listo y en posición.
Velocidad de pase: el diferencial en ataque
En balonmano de alto nivel, la velocidad de circulación del balón es lo que crea los desequilibrios en la defensa. Un pase lento da tiempo al sistema defensivo para reajustarse; un pase rápido puede mover el balón más velozmente de lo que los defensores pueden desplazarse, creando ventajas numéricas momentáneas. La velocidad del pase depende de tres factores: la velocidad de decisión —cuánto tarda el jugador en decidir a quién pasa—, la velocidad de ejecución del gesto técnico y la velocidad de la trayectoria del balón. El primer factor se entrena con ejercicios tácticos de toma de decisión; el segundo, con repetición técnica; el tercero, con la mejora de la fuerza específica de brazo y muñeca.
Ejercicios para mejorar la precisión y la velocidad de pase
La progresión de entrenamiento para el pase comienza con ejercicios de pase estático por parejas, verificando la mecánica de armado, suelta y recepción. El siguiente paso son ejercicios de pase en movimiento: el receptor se desplaza lateralmente y el pasador debe ajustar la dirección del pase a la posición futura del receptor. Los circuitos de pase con tiempo cronometrado —número máximo de pases en 30 segundos entre dos jugadores— desarrollan la velocidad de ejecución. Los ejercicios de pase con obstáculo intermedio —un defensor pasivo con los brazos arriba entre los dos jugadores— entrenan la selección del tipo de pase según la situación. En categorías superiores, los ejercicios de toma de decisión con 2-3 opciones de pase simultáneas desarrollan la visión de campo necesaria para el pase de calidad.