El lanzador más dominante de su era
Sanford Koufax nació el 30 de diciembre de 1935 en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una familia judía. Firmó con los Brooklyn Dodgers en 1955 como lanzador con un brazo izquierdo portentoso pero sin control. Durante sus primeros seis años en las Grandes Ligas, Koufax fue inconsistente: tenía la velocidad pero no el dominio. Todo cambió en 1961. A los 25 años, Koufax encontró el control y desató uno de los periodos de dominación lanzadora más extraordinarios en la historia del béisbol.
Los seis años que cambiaron todo
Entre 1961 y 1966, Sandy Koufax fue simplemente el mejor lanzador del planeta. Sus números durante ese período son tan absurdos que parecen inventados: ganó el premio Cy Young tres veces (1963, 1965, 1966), fue MVP de la Liga Nacional en 1963, lideró la liga en ERA cinco temporadas consecutivas, lanzó cuatro no-hitters, y tiene una de las mejores marcas de ponchados por nueve entradas de la historia. En 1963, con los Dodgers, tuvo una temporada de 25 victorias y 5 derrotas con un ERA de 1.88 que le valió el Cy Young por unanimidad y el MVP.
La curva imposible
Los bateadores que enfrentaron a Koufax coinciden en una cosa: su curva era la mejor que habían visto en su vida. Rompía casi verticalmente, de manera tan pronunciada que parecía física y lógicamente imposible de golpear. Combinada con una recta que llegaba a las 90 millas por hora de manera consistente, hacía que incluso los mejores bateadores de la época parecieran principiantes. Willie Mays, uno de los mejores bateadores de todos los tiempos, admitió que Koufax era el lanzador al que más temía enfrentar.
El juego perfecto de 1965
El 9 de septiembre de 1965 en Los Ángeles, Sandy Koufax lanzó 27 bateadores, los retiró a los 27, y ninguno de ellos llegó a base. Un juego perfecto. Ponchó a 14 bateadores y terminó el partido de manera magistral ante los Chicago Cubs. Fue su cuarto no-hitter en otras tantas temporadas, una marca que solo él ha logrado en la historia del béisbol, y es considerado el mejor juego individual de pitcheo de la era moderna.
La Serie Mundial de 1965
En la Serie Mundial de 1965 contra los Minnesota Twins, Koufax tomó una decisión que se hizo famosa: se negó a lanzar el Juego 1 porque caía en Yom Kipur, el día más sagrado del calendario judío. Fue noticia nacional en Estados Unidos. Luego, respondió lanzando el Juego 5, el Juego 7 con solo dos días de descanso, y ganó ambos. Los Dodgers ganaron la Serie en siete juegos. Koufax fue la encarnación de la clase bajo presión.
El retiro que conmocionó al béisbol
En noviembre de 1966, a los 30 años, Sandy Koufax anunció su retiro. Acababa de ganar su tercer Cy Young con una temporada de 27 victorias. Había lanzado los cuatro mejores años de su vida con un dolor crónico en el codo izquierdo que los médicos advertían podía dejarlo con secuelas permanentes si continuaba. Prefirió la salud a la gloria, dejando un legado perfecto e intacto. En 1971, a los 36 años, fue elegido al Salón de la Fama con el mínimo de votos necesarios para la inducción inmediata.
Un legado cultural además de deportivo
Sandy Koufax trascendió el béisbol: fue el primer deportista judío en ser considerado el mejor del mundo en su deporte, y su negativa a lanzar en Yom Kipur lo convirtió en un símbolo de orgullo e identidad para la comunidad judía estadounidense. Décadas después de su retiro, sigue siendo un referente cultural en Estados Unidos y uno de los nombres más venerados en la historia del béisbol.