La historia del béisbol profesional en el siglo XX es también la historia de Estados Unidos: sus contradicciones, su capacidad de superación y su influencia global. Desde la creación de las Grandes Ligas hasta la globalización del deporte que hoy llena los estadios de Tokio, Seúl, La Habana y Ciudad de México, el béisbol ha recorrido un camino plagado de momentos épicos y también de oscuras páginas de las que el deporte tuvo que redimirse.
La creación de las Grandes Ligas
La Liga Nacional (National League, NL) fue fundada en 1876 como la primera liga de béisbol verdaderamente profesional y organizada. A diferencia de las ligas anteriores, la NL tenía una estructura sólida, con contratos vinculantes para los jugadores y un compromiso de los equipos de jugar todos sus partidos de temporada. Los Chicago Cubs (entonces White Stockings) ganaron el primer campeonato de la NL.
La Liga Americana (American League, AL) se fundó en 1901 como rival de la NL, y desde 1903 las dos ligas acordaron celebrar una competición entre sus campeones para determinar el mejor equipo de béisbol. Así nació la Serie Mundial (World Series), la competición que aún hoy corona al campeón del béisbol profesional americano.
Durante las primeras décadas del siglo XX, el béisbol vivió su primera edad dorada. Los estadios se llenaban, las estrellas eran figuras populares de alcance nacional y el deporte se convirtió en el principal espectáculo deportivo de la América de entreguerras. La figura de Babe Ruth, que veremos en el siguiente artículo, simbolizó como nadie este período de esplendor.
La segregación racial y las Ligas Negras
Mientras el béisbol de las Grandes Ligas prosperaba, un deporte paralelo y completamente segregado se desarrollaba en Estados Unidos. Desde finales del siglo XIX, los jugadores afroamericanos fueron sistemáticamente excluidos de las Grandes Ligas por acuerdo tácito entre los propietarios de los equipos. En respuesta, los jugadores negros organizaron sus propias ligas: las Ligas Negras (Negro Leagues), que en su momento de mayor esplendor produjeron algunos de los mejores jugadores de béisbol de la historia.
Las Ligas Negras tuvieron sus propias estrellas, sus propias leyendas y sus propios estadios llenos. Jugadores como Josh Gibson —apodado el “Babe Ruth negro” por su potencia como bateador—, Satchel Paige o Cool Papa Bell son considerados por los historiadores como jugadores de primer nivel mundial que nunca pudieron demostrar su talento en la mayor escena del béisbol americano por el color de su piel.
Jackie Robinson y la integración racial
El 15 de abril de 1947 cambió para siempre la historia del béisbol y, en cierta medida, la de la sociedad americana. En ese día, Jackie Robinson debutó con los Brooklyn Dodgers en el Ebbets Field de Brooklyn, convirtiéndose en el primer jugador afroamericano en jugar en las Grandes Ligas del béisbol en la era moderna.
La decisión fue tomada por el directivo de los Dodgers Branch Rickey, que eligió a Robinson no solo por su extraordinario talento —era un atleta completo que había practicado béisbol, fútbol americano, baloncesto y atletismo a nivel universitario— sino también por su fortaleza de carácter. Rickey sabía que Robinson tendría que enfrentarse a insultos, amenazas y discriminación sistemática, y necesitaba a alguien con la serenidad suficiente para no responder con violencia.
Robinson soportó los insultos, sobrevivió a las amenazas, ganó el Premio al Novato del Año en 1947 y el MVP de la Liga Nacional en 1949, y abrió la puerta a todos los jugadores afroamericanos y de América Latina que vinieron después. Su número 42 es el único retirado en toda la MLB, honrado simultáneamente por todas las franquicias el Día de Jackie Robinson cada 15 de abril.
La expansión internacional y el béisbol en el mundo
Durante la segunda mitad del siglo XX, el béisbol se consolidó en varios países de América Latina y Asia como deporte de masas. Cuba, República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico y Panamá desarrollaron tradiciones beisboleras profundísimas, con infraestructuras de formación que aportaron a las Grandes Ligas una cantidad creciente de estrellas. Japón y Corea del Sur también construyeron ligas profesionales propias de altísimo nivel y comenzaron a exportar jugadores a la MLB.
El Clásico Mundial de Béisbol, creado en 2006, fue el primer torneo que reunió a las mejores selecciones del mundo con jugadores de las Grandes Ligas. Su creación reconoció la dimensión verdaderamente internacional de un deporte que ya no era exclusivamente americano, con la victoria de Japón en la primera edición confirmando la potencia del béisbol asiático.