El arma específica del biatlón
El rifle de biatlón es un arma diseñada específicamente para este deporte. No es un rifle de caza ni un arma militar adaptada: es un equipo técnico de alta precisión construido para ser transportado en la espalda durante kilómetros de esquí y disparado con el mínimo tiempo de preparación.
Calibre .22 LR: la elección reglamentaria
El calibre .22 Long Rifle es obligatorio en todas las competiciones de biatlón reguladas por la IBU (Unión Internacional de Biatlón). Esta bala pequeña, de solo 5,6 mm de diámetro, es suficientemente potente para derribar las dianas metálicas a 50 metros, pero lo suficientemente ligera como para que el retroceso sea mínimo.
La munición se transporta en un cargador o depósito de 5 balas integrado en el arma o en un porta-balas en la culata. Cada tanda de tiro consta de 5 disparos para 5 dianas.
Peso mínimo reglamentario
El reglamento IBU establece un peso mínimo de 3,5 kg para el rifle con todos sus accesorios. Este límite existe para garantizar que el arma tenga masa suficiente para amortiguar el temblor del pulso: un rifle más ligero amplifica cualquier movimiento del tirador.
Los rifles de competición suelen rondar los 3,5-4 kg. El ajuste del peso se consigue modificando accesorios como la trampa de mano, la culata regulable o los contrapesos.
La mira de anillo
El sistema de mira es uno de los elementos más sofisticados del rifle de biatlón. La mira trasera es un dióptrico circular ajustable en altura y deriva. La mira delantera es un tunnel con una lente de color naranja o amarilla que mejora el contraste con el blanco en condiciones de poca luz o nieve brillante.
Los ajustes micrométricos permiten corregir la puntería según el viento lateral y las condiciones de luz. Antes de cada competición, los biatletas suelen realizar disparos de ajuste para verificar que la mira está alineada.
Transporte y seguridad
El rifle se transporta en la espalda mediante un arnés específico con el cañón apuntando hacia arriba. Este transporte obliga a que el arma vaya con el cerrojo cerrado pero sin bala en recámara. El seguro debe estar activado durante todo el transporte.
En el polígono, la manipulación del rifle sigue un protocolo estricto de seguridad: cargarlo solo en el puesto de tiro, apuntar siempre hacia los blancos y abrir el cerrojo antes de abandonar el puesto.