Si hay una disciplina del BMX que más se aleja de la idea convencional de un deporte de velocidad y adrenalina, esa es el flatland. Y si hay un nombre que define lo que el flatland puede ser cuando se lleva a su máxima expresión, ese es Matthias Dandois.
Quién es Matthias Dandois
Matthias Dandois nació en 1990 en Francia y descubrió el BMX siendo niño. Pronto se decantó por el flatland, la disciplina que se practica en superficies completamente planas sin ninguna rampa o obstáculo. Mientras sus contemporáneos soñaban con grandes rampas y trucos aéreos espectaculares, Dandois encontró su universo en una explanada de asfalto liso donde él y su bicicleta podían crear algo que se asemejaba más a una coreografía que a una competición deportiva.
Su ascenso fue rápido. A finales de la década de 2000 ya era reconocido como uno de los mejores riders de flatland del mundo, y pronto se convirtió en el más condecorado de la historia de la disciplina. Ha ganado el Campeonato del Mundo de Flatland BMX en múltiples ocasiones y sigue siendo el rider de referencia global en su especialidad.
El flatland: una disciplina aparte
Para entender por qué Dandois es tan especial hay que entender primero qué es el flatland. En esta disciplina, el rider trabaja exclusivamente en una superficie plana. No hay rampas, no hay saltos, no hay velocidad para generar altura. Solo hay el rider, su bicicleta y el asfalto.
Lo que hace el flatland con esos elementos es extraordinario. Los riders encadenan maniobras de equilibrio sobre la rueda trasera (wheelie, manual), sobre la rueda delantera (endo), rotaciones del cuadro (hitchhiker, megaspin), combinaciones donde el rider no tiene los pies en los pedales (foot jam, steam roller) y secuencias de movimientos que parecen desafiar las leyes del equilibrio y la gravedad.
En el flatland se trabaja en dos dimensiones: el movimiento de la bicicleta sobre el suelo y el movimiento del cuerpo sobre la bicicleta. La complejidad de encadenar maniobras de forma fluida, sin detener el movimiento, es la medida de la excelencia en la disciplina.
El estilo de Dandois: fluidez y música
Lo que distingue a Dandois de sus rivales no es solo la dificultad de sus trucos —que es extraordinaria— sino la fluidez con la que los encadena. Mientras otros riders muestran las costuras entre maniobra y maniobra, Dandois las hace fluir como si fueran una sola secuencia continua. Sus series parecen improvisaciones de jazz: hay una estructura, hay patrones reconocibles, pero también hay una sensación de libertad y espontaneidad que las hace únicas.
El francés compite habitualmente con música, lo que añade una dimensión performativa a sus series: el movimiento de la bicicleta sigue el ritmo de la música de una manera que hace casi imposible distinguir si la música fue elegida para la coreografía o la coreografía fue diseñada para la música.
El flatland y el olimpismo
Una de las particularidades de la carrera de Dandois es que ha desarrollado su leyenda en una disciplina que no es olímpica. Mientras el BMX Freestyle Park llegó a los Juegos de Tokyo 2020, el flatland quedó fuera del programa. Es una decisión que tiene su lógica desde el punto de vista del espectáculo televisivo: el flatland es una disciplina que se aprecia mejor de cerca, con conocimiento de lo que se está viendo, y no genera el tipo de imágenes de impacto inmediato que el park produce con sus grandes rampas y sus trucos aéreos.
Dandois ha declarado en varias ocasiones que, aunque hubiera valorado la posibilidad de competir en unos Juegos Olímpicos, el flatland no necesita el olimpismo para existir y prosperar. La disciplina tiene su propia comunidad, sus propios valores y su propio circuito de competición que la hace perfectamente viable sin el paraguas olímpico.
Un legado de arte en movimiento
La huella de Matthias Dandois en el BMX va más allá de sus títulos. Ha cambiado la percepción de lo que el flatland puede ser, demostrando que una bicicleta en una superficie plana puede generar tanta emoción y belleza como cualquier truco aéreo en una gran rampa. Ha inspirado a una generación de riders en todo el mundo que han encontrado en el flatland una disciplina donde la técnica y el arte son inseparables.
En un deporte dominado por la adrenalina y la verticalidad, Dandois ha demostrado que la horizontalidad también tiene su magia.