Pocos deportes tienen un origen tan preciso y tan pintoresco como la pétanque. No nació de un comité de expertos ni de una federación deportiva: nació en un pueblo del sur de Francia, un día de 1907, de la necesidad médica de un hombre con reumatismo que quería seguir jugando con sus amigos. Esa historia, que podría parecer una anécdota menor, cambió para siempre el mundo de los juegos de bolas.
La Ciotat, Provenza, 1907
La Ciotat es una pequeña ciudad portuaria de la Provenza francesa, a orillas del Mediterráneo, entre Marsella y Tolón. Es un lugar con historia propia —en sus cines se proyectaron las primeras películas de los hermanos Lumière— y es también la cuna oficial de la pétanque.
En 1907, en los jardines del Café de l’Union de La Ciotat, se reunía habitualmente un grupo de amigos para jugar al jeu provençal, la variante de bochas más popular en el sur de Francia. El jeu provençal exigía a los jugadores dar tres pasos de carrera antes de lanzar la bola, lo que lo convertía en un juego físicamente más exigente que la futura pétanque.
Jules Lenoir, uno de los jugadores habituales del grupo, era un campeón local de jeu provençal que sufría reumatismo severo en las piernas. La enfermedad hacía que los tres pasos de carrera le resultaran dolorosos e imposibles de ejecutar correctamente. Sin embargo, no quería dejar de jugar.
El momento fundacional
Fue Ernest Pitiot, amigo de Jules Lenoir y también jugador habitual del grupo, quien tuvo la idea que lo cambiaría todo. Propuso adaptar las reglas del jeu provençal para que Lenoir pudiera participar sin dar pasos: que el lanzador se quedara de pie, con los pies juntos e inmóviles dentro de un pequeño círculo trazado en el suelo, y lanzara desde esa posición fija.
La distancia de lanzamiento se redujo en consecuencia —de los 15-21 metros del jeu provençal a los 6-10 metros de la futura pétanque— para compensar la falta de impulso. Lenoir probó el nuevo sistema y funcionó: podía lanzar con precisión suficiente para competir con sus amigos, sin necesidad de dar ningún paso.
En lengua provenzal, “jugar con los pies fijos” se dice “jouer à pèd tancat” o, en la pronunciación local, “pès tanqués”, que significa literalmente “pies juntos” o “pies anclados”. De ahí nació el nombre: pétanque.
La primera competición oficial
El primer torneo oficial de pétanque se celebró en La Ciotat en 1910, tres años después del debut informal del juego. Lo organizó Ernest Pitiot, el mismo que había propuesto las reglas adaptadas para su amigo enfermo, y reunió a jugadores de la región provenzal.
La respuesta fue entusiasta: el juego con los pies juntos resultó ser no solo más accesible para personas con limitaciones físicas, sino también más igualitario en términos de habilidad técnica. Al no requerir carrera de impulso, la ventaja del atleta sobre el jugador técnicamente habilidoso se reducía, y la pétanque se abría a un abanico más amplio de practicantes.
La difusión por Francia y Europa
Durante las décadas siguientes, la pétanque se extendió por el sur de Francia con una rapidez notable. Marsella, Niza, Montpellier, Toulon y toda la Provenza adoptaron el nuevo juego, que se jugaba en plazas, jardines y terrenos de tierra de los barrios obreros.
En los años 1930 y 1940, la pétanque llegó al norte de Francia, donde el jeu provençal apenas se conocía. Después de la Segunda Guerra Mundial, el juego experimentó un crecimiento explosivo en todo el territorio francés, favorecido por el aumento del tiempo libre de la clase trabajadora y la accesibilidad del deporte, que no requería instalaciones especiales ni equipamiento costoso.
La FIPJP y la internacionalización
En 1958, se fundó en Marsella la Fédération Internationale de Pétanque et Jeu Provençal (FIPJP), el organismo que regiría la pétanque a nivel internacional. Ese mismo año se celebró el primer Campeonato Mundial de Pétanque, con participación de equipos franceses y de otros países del sur de Europa.
La internacionalización fue paulatina pero constante: los emigrantes franceses y los contactos culturales europeos llevaron la pétanque a España, Italia, Bélgica, Suiza, y luego a África (especialmente a las antiguas colonias francesas), Asia y América. Hoy la FIPJP tiene federaciones afiliadas en más de 100 países y la pétanque se practica en todos los continentes.
Jules Lenoir murió sin saber que su reumatismo había dado origen a uno de los deportes más populares del mundo. Su historia es un recordatorio de que las grandes innovaciones a veces nacen de la necesidad y la amistad, no del cálculo ni la planificación.