Hay combates de boxeo que trascienden el deporte y se convierten en eventos históricos que la gente recuerda mucho después de que suene el último gong. Son peleas que concentran en sus asaltos décadas de rivalidades, contextos políticos, sueños de revancha o simples demostraciones de lo que el cuerpo y la voluntad humana son capaces de hacer. Estos son algunos de los más grandes.
La Rumble in the Jungle: Ali contra Foreman (1974)
El 30 de octubre de 1974, en el estadio del 20 de Mayo de Kinshasa (hoy República Democrática del Congo), se produjo uno de los mayores eventos deportivos del siglo XX. Muhammad Ali, el exrey destronado que acababa de recuperar su licencia, se enfrentaba a George Foreman, el invicto campeón del mundo de los pesos pesados que había noqueado a Joe Frazier y a Ken Norton —los dos hombres que habían derrotado a Ali— en combates que duraron apenas dos asaltos.
Todo el mundo esperaba que Foreman destruyera a Ali. En cambio, Ali usó una estrategia revolucionaria que él mismo bautizó como “rope-a-dope”: se apoyó en las cuerdas del ring, protegiéndose el cuerpo y la cabeza con los brazos mientras dejaba que Foreman gastara sus energías en golpes que absorbía con los brazos y el cuerpo. En el octavo asalto, cuando Foreman estaba completamente agotado, Ali desató una combinación de golpes que noqueó al campeón. El estadio estalló: Ali había recuperado el título mundial a los 32 años mediante la inteligencia táctica sobre la fuerza bruta.
El Thrilla in Manila: Ali contra Frazier (1975)
Un año después, Ali y Joe Frazier se enfrentaron por tercera y última vez. Los dos primeros combates habían sido épicos (Frazier ganó el primero por puntos en 1971, Ali ganó el segundo en 1974), pero el “Thrilla in Manila” del 1 de octubre de 1975 en el Araneta Coliseum de Manila es el que la mayoría de los expertos considera el mejor combate de la historia del boxeo.
Catorce asaltos de una intensidad devastadora, con ambos boxeadores alternando momentos de dominio absoluto en lo que fue una exhibición de resistencia y coraje más allá de lo comprensible. Al final del decimocuarto asalto, el entrenador de Frazier, Eddie Futch, detuvo el combate para proteger a su pupilo. Ali, que ganó el combate, declaró después que había sido “lo más cerca que he estado de la muerte”. Los daños físicos que ambos recibieron en ese combate y en los anteriores dejaron secuelas permanentes.
Rocky Marciano: el único invicto en los pesos pesados
Rocky Marciano fue el único campeón del mundo de los pesos pesados en retirarse invicto en la historia del boxeo. Con un récord de 49 victorias (43 por KO) y ninguna derrota, Marciano reinó como campeón desde 1952 hasta su retirada en 1956. No era el más alto ni el de mayor alcance de brazos entre los pesos pesados de su época, pero compensaba esas desventajas físicas con una condición física extraordinaria, una resistencia al castigo sin igual y una ferocidad en el ataque que desgastaba a todos sus adversarios.
La pregunta sobre qué habría pasado si Marciano hubiera peleado contra Ali o Louis es uno de los debates históricos favoritos de los aficionados al boxeo, sin respuesta posible pero inagotable en su poder para generar discusión.
Manny Pacquiao y el boxeo del siglo XXI
El filipino Manny Pacquiao es el boxer que mayor número de categorías de peso distintas ha dominado en la historia: ocho divisiones diferentes, desde el peso mínimo hasta el peso wélter júnior. Su trayectoria, que le llevó desde la pobreza extrema de los barrios de Mindanao hasta convertirse en el deportista filipino más célebre de la historia, es uno de los relatos más extraordinarios del deporte contemporáneo.
Su rivalidad con el puertorriqueño Miguel Cotto, sus victorias sobre Oscar De La Hoya y su largo duelo con Floyd Mayweather Jr. —que finalmente se materializó en 2015 en el combate más lucrativo de la historia del boxeo— son los capítulos más memorables de una carrera sin igual en la era moderna del deporte.
Sugar Ray Leonard, Hagler, Hearns y Durán: la edad de oro de los pesos medios
Los años ochenta produjeron una generación extraordinaria de boxeadores en las categorías de peso medio y superwélter que generó algunos de los combates más técnicamente brillantes de la historia. Marvelous Marvin Hagler, Tommy Hearns, Sugar Ray Leonard y Roberto Durán se enfrentaron entre sí en distintas combinaciones, produciendo peleas que siguen siendo estudiadas por entrenadores y aficionados. El combate entre Leonard y Hagler en 1987, en el que Leonard ganó por decisión dividida en lo que muchos consideran el veredicto más polémico de la historia del boxeo, es un debate que nunca se cerrará completamente.