El boxeo en España tiene más de un siglo de historia documentada. Desde los humildes locales barceloneses y bilbaínos de principios del siglo XX hasta los pabellones llenos de los años ochenta y noventa, el pugilismo español ha conocido épocas de gran popularidad, períodos de olvido y un renacimiento contemporáneo protagonizado por una nueva generación de campeones mundiales.
Los orígenes: finales del siglo XIX y principios del XX
El boxeo llegó a España de la mano de marineros británicos y franceses que frecuentaban los puertos mediterráneos y cantábricos. A finales del siglo XIX, en Barcelona, Bilbao y San Sebastián existían ya locales donde se organizaban combates entre extranjeros residentes y, progresivamente, entre españoles que habían aprendido el deporte en el extranjero.
La Real Federación Española de Boxeo (RFEB) se fundó en 1913, lo que convierte a España en uno de los países pioneros de Europa en la institucionalización del boxeo. Durante las dos primeras décadas del siglo XX, el boxeo se practicaba principalmente en las grandes ciudades industriales, con un público obrero fiel y una clase promotora que veía en el espectáculo pugilístico un negocio viable.
El primer gran nombre del boxeo español fue Ángel Fernández, un barcelonés de peso mosca que compitió en los años veinte con notable éxito en Europa. Sin embargo, la inestabilidad política de los años treinta y la Guerra Civil española (1936-1939) interrumpieron el desarrollo natural del deporte, cerrando muchos gimnasios y dispersando a una generación entera de boxeadores.
La posguerra y el boxeo de masas (1940-1970)
La dictadura franquista no prohibió el boxeo, y de hecho el régimen utilizó el deporte y sus figuras populares como herramienta de entretenimiento y propaganda. En los años cuarenta y cincuenta, el boxeo fue uno de los deportes más seguidos en España, con veladas que llenaban pabellones y aforos al aire libre en toda la geografía nacional.
Figuras como José Martínez Colas o los combates de los púgiles catalanes en el Price de Barcelona marcaron la cultura pugilística de la posguerra. El boxeo se retransmitía por radio y, más tarde, por televisión, convirtiéndose en un fenómeno popular que trascendía el mero deporte.
En los años sesenta, España comenzó a producir boxeadores de nivel continental con aspiraciones a títulos europeos. El Campeonato de Europa de la EBU era el objetivo máximo para la generación de esa época, y varios boxeadores españoles lograron alcanzarlo o llegar a sus finales durante ese periodo.
La era dorada: Poli Díaz y los años ochenta
Los años ochenta representan la época dorada del boxeo español moderno. Paulino Díaz Marcos, universalmente conocido como Poli Díaz, se convirtió en el primer boxeador español en alcanzar la cima del escalafón mundial. Nacido en Palomares del Río (Sevilla) en 1965, Poli ganó el Campeonato de Europa del peso superlígero en 1988 y disputó combates por el título mundial WBC ante Julio César Chávez en 1990 —una de las leyendas del boxeo de todos los tiempos— sin desmerecer ante el gran campeón mexicano.
La popularidad de Poli Díaz fue enorme. Sus veladas congregaban a miles de espectadores y sus combates se seguían masivamente por televisión. El boxeador sevillano simbolizó durante esa década la posibilidad de que un español compitiera de igual a igual con los mejores del mundo, y su carisma personal lo convirtió en un personaje que trascendió el deporte para convertirse en una figura mediática.
También destacó en esa época José Manuel Zárate, boxeador peso mosca de gran técnica que compitió a nivel europeo con solvencia. Junto a ellos, una generación de púgiles regionales mantuvo vivas las veladas en gimnasios y polideportivos de toda España, especialmente en Madrid, Cataluña, Andalucía y el País Vasco.
El boxeo femenino y la nueva generación (siglo XXI)
El siglo XXI ha traído al boxeo español una nueva ola de campeones mundiales, especialmente en las categorías ligeras y en el boxeo femenino. Joana Pastrana, madrileña nacida en 1991, se convirtió en 2017 en la primera española en proclamarse campeona del mundo de boxeo, al ganar el título mundial IBF del peso mínimo. Pastrana ha defendido su corona en múltiples ocasiones y es la referencia del boxeo femenino nacional.
En el plano masculino, Kiko Martínez (Elche, 1983) ha sido el boxeador español más laureado del siglo XXI. Tras varios combates por el título mundial, se proclamó campeón del mundo IBF del peso pluma en 2012 tras derrotar a Jhonny González, y volvió a conquistar el título en 2021 derrotando al invicto Josh Warrington en Sheffield, una de las mayores hazañas del boxeo español reciente.
Sandor Martín (Rubí, 1993) añadió otro título mundial al palmarés español al vencer al estadounidense Mickey Bey en 2023 para proclamarse campeón WBC del peso superlígero, el mismo cinturón que antes persiguió Poli Díaz. La continuidad de la tradición pugilística española parece garantizada con una generación de jóvenes que han crecido con modelos de referencia nacionales.
El boxeo olímpico español
España ha tenido representación en los Juegos Olímpicos en boxeo desde la segunda mitad del siglo XX, aunque los resultados han sido modestos en comparación con los logros del boxeo profesional. El mayor éxito olímpico del boxeo amateur español llegó con Rafael Lozano, que consiguió la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 en el peso mínimo, el mejor resultado histórico de un boxeador español en los Juegos.
En los años posteriores, España ha mantenido una presencia regular en los campeonatos de Europa y del mundo amateur, y el trabajo de los clubes federados en toda España sigue generando nuevos talentos que nutren tanto el circuito amateur como el profesional.