El siglo XX fue el siglo del boxeo. Ningún otro período en la historia del deporte vio crecer tanto el boxeo como espectáculo, como fenómeno cultural y como negocio. Los grandes combates de aquellos años llenaban estadios de 60.000 personas, eran escuchados por radio en todo el mundo y producían algunas de las imágenes más icónicas del siglo.
La organización del boxeo profesional
A principios del siglo XX, el boxeo profesional era un negocio caótico. No existía una organización mundial que reconociera campeones con autoridad, y distintos estados o países declaraban a sus propios campeones según sus propias reglas. Las peleas de los pesos pesados eran el mayor espectáculo deportivo de la época, capaz de mover cantidades de dinero sin precedentes, pero la ausencia de regulación generaba fraudes y manipulaciones constantes.
El primer intento serio de organizar el boxeo profesional fue la National Boxing Association (NBA), fundada en Estados Unidos en 1921, que en 1962 se transformó en la World Boxing Association (WBA). En 1963 se creó el Consejo Mundial de Boxeo (WBC), con sede en México, y décadas después aparecerían la IBF (1983) y la WBO (1988). La fragmentación del boxeo en múltiples organizaciones con sus propios campeones es una característica que define al deporte hasta hoy y que ha sido fuente de confusión y controversia permanente entre los aficionados.
La división en categorías de peso
La organización del boxeo en categorías de peso fue un avance fundamental para hacer el deporte más justo y más variado. Las primeras categorías reconocidas internacionalmente fueron solo tres: peso ligero, peso medio y peso pesado. Con el paso del tiempo, la proliferación de categorías intermedias fue tan grande que el boxeo moderno reconoce 17 divisiones de peso, cada una con sus propios campeones de las distintas organizaciones.
Esta fragmentación tiene ventajas e inconvenientes: por un lado, permite que más boxeadores compitan al nivel más alto y que haya más títulos en juego. Por otro lado, la multiplicación de campeones ha diluido el valor simbólico del título mundial y ha generado situaciones en las que el “campeón del mundo” en una categoría nunca ha derrotado al “campeón del mundo” de otra organización en la misma categoría.
La época de oro: los años 40 y 50
Las décadas de los cuarenta y cincuenta produjeron algunos de los boxeadores más completos y carismáticos de la historia. Joe Louis, “el Bombardero de Detroit”, reinó como campeón del mundo de los pesos pesados durante 12 años (1937-1949), defendiendo su título en 25 ocasiones. Su victoria sobre el alemán Max Schmeling en 1938, muy cargada de simbolismo político por la tensión prebélica, fue retransmitida por radio en todo el mundo y seguida por millones de oyentes.
En los pesos medios, Sugar Ray Robinson demostró que el boxeo podía ser un arte de una precisión técnica extraordinaria. Robinson ganó el campeonato del mundo en peso wélter y luego en peso medio, y su palmarés —85 victorias de las cuales 40 antes de su primera derrota profesional— lo sitúa en casi todas las listas de los mejores libra por libra de la historia.
Muhammad Ali y la transformación cultural del boxeo
Ningún boxeador ha tenido el impacto cultural y político de Muhammad Ali (nacido Cassius Clay). Olímpico en Roma 1960, se proclamó campeón del mundo de los pesos pesados en 1964 al derrotar a Sonny Liston, convirtiéndose en el boxeador más joven en ganar ese título hasta entonces. Fuera del ring, se convirtió al islam, cambió su nombre y se declaró objetor de conciencia ante la guerra de Vietnam, lo que le costó la licencia de boxeador durante tres años y medio en su mejor momento deportivo.
Su regreso al boxeo y su recuperación del título mundial —en la famosa “Rumble in the Jungle” contra George Foreman en Kinshasa en 1974 y en el “Thrilla in Manila” contra Joe Frazier en 1975— son dos de los combates más legendarios de la historia del deporte. Ali redefinió lo que un atleta podía ser fuera de su arena específica: fue activista, poeta, orador y símbolo de una generación.
El boxeo amateur y los Juegos Olímpicos
Paralelo al circuito profesional, el boxeo amateur construyó su propia historia de campeones. Los Juegos Olímpicos fueron el escaparate más importante del boxeo amateur desde su incorporación al programa olímpico en los Juegos de San Luis 1904. Cuba, bajo el sistema del deporte de Estado socialista, dominó el boxeo amateur mundial durante décadas, con figuras como Teófilo Stevenson (tres oros olímpicos en 1972, 1976 y 1980) y Félix Savón (tres oros en 1992, 1996 y 2000). Ambos rechazaron ofertas millonarias para pasar al profesionalismo, convirtiéndose en iconos del deporte amateur.