El 9 de junio de 1973 fue el día en que el mundo de las carreras de caballos vio algo que en más de medio siglo no ha vuelto a ver: un caballo corriendo tan lejos de sus rivales que las cámaras de televisión tenían problemas para mantenerle en el encuadre. Secretariat cruzó la meta del Belmont Stakes con 31 largos de ventaja y en 2 minutos y 24 segundos, estableciendo el récord absoluto de la carrera más larga de la Triple Corona americana.
El contexto: la Triple Corona de 1973
Secretariat llegó al Belmont Stakes habiendo ganado ya el Kentucky Derby (con el récord de la carrera: 1:59,4) y el Preakness Stakes. La Triple Corona —ganar los tres en la misma temporada— no se había conseguido desde 1948, cuando Citation lo logró. Para 1973, la espera llevaba 25 años, y el potro colorado de Meadow Stable parecía el candidato más evidente de las últimas décadas para acabar con ella.
La magnitud de su actuación en las dos primeras carreras había generado una expectación enorme para el Belmont. El Belmont Park, que puede acoger hasta 70.000 espectadores, se llenó ese día de junio con una audiencia que intuía que estaba a punto de presenciar algo especial.
La carrera del 9 de junio de 1973
Secretariat salió desde el cajón 1 junto a cuatro rivales. Desde el principio, el jinete Ron Turcotte adoptó una estrategia que sorprendió a todos: en lugar de reservar al caballo y guardar energías para el sprint final (la estrategia habitual en los 2.400 metros), lo lanzó en cabeza a un ritmo que los analistas describieron como suicida para cualquier otro caballo.
Las fracciones de tiempo que Secretariat marcó en los distintos puntos del recorrido eran increíbles: no solo rápidas, sino acelerando progresivamente a lo largo de los 2.400 metros. Un caballo normal ralentiza en el tramo final por el agotamiento; Secretariat aceleró. Cuando Turcotte miró hacia atrás en el tramo final y vio que el segundo caballo estaba a 20, 25, 30 largos por detrás, el jinete describió después que pensó que algo había salido mal, que los demás debían haber tenido algún problema. No había pasado nada anormal: simplemente, Secretariat era incomparablemente mejor.
Los números y su permanencia
El tiempo final de 2:24,0 es el récord del Belmont Stakes desde hace más de cincuenta años. Para ponerlo en contexto: el segundo tiempo más rápido de la historia del Belmont, registrado por Easy Goer en 1989, fue de 2:26,0, es decir, dos segundos más lento. En la escala del turf, dos segundos sobre 2.400 metros es una eternidad: equivale a la diferencia entre ganar cómodamente y quedar segundo.
Ningún caballo se ha acercado siquiera al tiempo de Secretariat en el Belmont Stakes. Los analistas del turf debaten si el récord es batible en principio o si representa el límite absoluto de lo que un caballo pura sangre puede conseguir sobre esa distancia en condiciones normales de carrera. Más de medio siglo después, la pregunta sigue sin respuesta.