Entre 2013 y 2017, la Copa América fue una competición de catamaranes. Dos ediciones, dos barcos completamente diferentes, dos historias únicas. El AC34 en San Francisco con los AC72 de ala rígida fue una revolución tecnológica acompañada de una remontada épica. El AC35 en Bermudas con los AC50 fue la confirmación de que el foiling era el futuro de la Copa, aunque el barco elegido para el siguiente ciclo fuera un monohull.
El AC34: San Francisco 2013
El barco: el AC72
Los AC72 fueron los catamaranes más grandes, rápidos y peligrosos que se habían construido para competir en regata. Con 22 metros de eslora y una manga que superaba los 13 metros, el barco pesaba más de 5 toneladas. El elemento más impresionante era el ala rígida: un mástil de 40 metros de altura con secciones de perfil aerodinámico que generaban más potencia que una vela convencional de cualquier tamaño.
El ala del AC72 podía ajustarse en tiempo real: cada sección podía inclinarse de forma independiente para optimizar el perfil aerodinámico en cada parte del ala. Los controles eran hidráulicos y requerían la fuerza física de varios tripulantes para operar.
La competición
La Louis Vuitton Cup de San Francisco 2013 fue un proceso intenso. Emirates Team New Zealand dominó la selección de challengers con una ventaja técnica significativa: el sistema de pedales para activar la hidráulica. Este sistema, prohibido en ediciones posteriores por ser demasiado poderoso, permitía a los ciclistas neozelandeses generar mucha más energía hidráulica que sus rivales.
La final entre Oracle Team USA y Emirates Team New Zealand fue la más dramática de la historia de la Copa. Oracle llegó al 8-1 en contra (9 victorias necesarias para ganar). Ben Ainslie fue incorporado como táctico. Lo que siguió fue la remontada más grande de la historia del deporte de la vela: nueve victorias consecutivas de Oracle para ganar la Copa por 9-8.
El impacto tecnológico
El AC34 demostró al mundo que los catamaranes podían volar. Las imágenes de los AC72 a 44 nudos, con ambos cascos fuera del agua, cambiaron la percepción pública de lo que la vela podía ser. Fue la primera Copa América que generó interés masivo fuera de los círculos náuticos, con millones de espectadores siguiendo las retransmisiones en streaming.
El AC35: Bermudas 2017
El barco: el AC50
Tras los accidentes de los AC72 (incluyendo la muerte de Andrew Simpson en el entrenamiento de Artemis Racing), la siguiente Copa Amerika eligió barcos más pequeños y manejables. Los AC50 tenían 15 metros de eslora, seguían usando ala rígida, y los foils eran más sofisticados que los de los AC72.
El resultado fueron barcos que podían alcanzar 50+ nudos —más rápidos que los AC72 en velocidad punta— pero que eran más seguros de manejar. La reducción de tamaño no fue una reducción de espectáculo: los AC50 en el gran sound de Bermudas eran visualmente impresionantes.
El formato innovador
El AC35 introdujo varias innovaciones en el formato de competición:
- Una fase de regata de flota para todos los challengers antes del match race final
- El sistema de árbitros en el agua más perfeccionado hasta entonces
- La retransmisión en streaming con gráficos en tiempo real que mostraban la velocidad y los ángulos de cada barco
La victoria de ETNZ
Emirates Team New Zealand llegó a Bermudas con el barco más rápido del agua. La innovación del sistema de pedales (perfeccionado desde el AC34), combinada con un diseño de foils superior, daba al barco neozelandés una ventaja de velocidad sostenida en todos los ángulos de navegación.
La final fue casi un paseo: ETNZ ganó 7-1 a Oracle Team USA. Peter Burling, con 26 años, se convirtió en el patrón más joven en ganar la Copa América.
Comparación con el AC75
Cuando ETNZ eligió los AC75 para el siguiente ciclo, mucha gente en la comunidad de la vela se preguntó si era un paso atrás. Los AC75 son monohullos —un solo casco— aunque con foils que les permiten volar. La respuesta es que el AC75 es igual de espectacular que los AC50 en términos de velocidad (ambos vuelan a 40-50 nudos), pero diferente en carácter: el monohull tiene una trayectoria menos estable en el foiling, lo que hace las regatas más impredecibles y emocionantes.
Para muchos en la comunidad del multicasco, la elección del AC75 fue una oportunidad perdida de mantener los catamaranes en el evento más importante de la vela. Para ETNZ, fue una forma de demostrar que la tecnología del foiling no era exclusiva de los multicascos.
El legado de los catamaranes en la Copa
Los AC72 y los AC50 dejaron un legado permanente en la Copa América: establecieron el foiling como expectativa obligatoria de cualquier barco competitivo de Copa, y crearon una audiencia nueva para la vela de alta velocidad. Sin esas dos ediciones con catamaranes, el AC75 no existiría, y la Copa América sería hoy un evento de monohullos elegantes pero lentos.