El Extreme Sailing Series fue el circuito que inventó el stadium sailing moderno. Antes de que la Copa América adoptara el formato de venue costero, antes de que el GC32 Racing Tour popularizara el foiling cerca de la orilla, el Extreme Sailing Series llevó los catamaranes de alta velocidad a los puertos y bahías de las ciudades más hermosas del mundo, creando una nueva forma de entender la vela como espectáculo.
Los orígenes: 2007
El Extreme Sailing Series fue creado en 2007 por OC Sport (One Communications Sport, luego rebautizada como OC Group). La idea era sencilla pero revolucionaria: en lugar de organizar regatas en alta mar, donde el público no podía ver nada, se llevarían los barcos a la ciudad.
El primer barco del circuito fue el Extreme 40, un catamarán de 40 pies (12 metros) no foiling pero muy rápido en desplazamiento. Las primeras ediciones del circuito se organizaron en puertos europeos —Cardiff, Hamburgo, Roma— con un formato de regatas cortas en recorridos cerca de la costa.
La fórmula funcionó desde el principio. El público que nunca había seguido una regata de vela encontraba fácil y emocionante ver catamaranes navegar a 25 nudos a 50 metros de distancia. El sonido del barco cortando el agua, la tensión de las maniobras cerca de las marcas, la emoción de un adelantamiento: todo era visible y comprensible sin necesidad de conocimientos técnicos previos.
La expansión global
Una de las características más notables del Extreme Sailing Series fue su expansión global. Mientras la mayoría de los circuitos de vela estaban concentrados en Europa y Oceanía, el Extreme Sailing Series llegó a Asia (Singapur, Hong Kong, India), Oriente Medio (Muscat, en Omán), América (San Diego, Sydney) y África (Praia da Vitória, Azores).
Esta expansión fue deliberada: el circuito quería demostrar que la vela de alta velocidad podía ser un espectáculo atractivo en cualquier parte del mundo, no solo en los países con tradición náutica occidental. Los resultados fueron variados —algunas sedes asiáticas y de Oriente Medio generaron interés local significativo; otras tuvieron una acogida más modesta— pero el intento fue pionero.
La transición al GC32 y el foiling
La gran transformación del circuito llegó con la incorporación del GC32 como barco principal. El GC32, con su capacidad de foiling genuino, multiplicó el espectáculo: ya no eran catamaranes rápidos en desplazamiento, sino catamaranes que volaban a 35 nudos con los cascos fuera del agua.
La primera vez que el público del Extreme Sailing Series vio un GC32 en foiling fue un momento de revelación: la silueta del barco elevada sobre el agua, el sonido único del foiling (un zumbido diferente al del desplazamiento), la velocidad aparentemente imposible cerca de la costa. El GC32 convirtió el Extreme Sailing Series en el equivalente de la Fórmula 1 en el agua, con mucho más espectáculo por metro cuadrado de cancha que cualquier regata convencional.
El final del Extreme Sailing Series y el nacimiento del GC32 Racing Tour
En 2019, el Extreme Sailing Series cerró operaciones. Las razones fueron múltiples: problemas financieros con el promotor OC Sport, la dificultad de mantener un circuito global con los costes logísticos asociados, y los cambios en el panorama de la vela profesional con la Copa América absorbiendo mucha atención y presupuesto.
El GC32 Racing Tour, que había existido en paralelo como circuito independiente de la clase, se convirtió en el heredero natural del Extreme Sailing Series. Con un enfoque más concentrado en Europa y con eventos más manejables logísticamente, el GC32 Racing Tour conserva la esencia del stadium sailing que el Extreme Sailing Series había creado.
El legado del Extreme Sailing Series
El Extreme Sailing Series dejó un legado importante en la vela de competición:
El modelo del stadium sailing: El concepto de llevar la vela a las ciudades y hacerla accesible al público no especializado se convirtió en el modelo de referencia para todos los circuitos de vela de alta velocidad posteriores. La Copa América adoptó explícitamente este modelo con sus venues en San Francisco, Bermudas, Auckland y Barcelona.
La audiencia digital: El circuito fue pionero en retransmitir las regatas en streaming con comentarios en tiempo real. Esta apuesta digital, realizada cuando el streaming de deportes era todavía una novedad, estableció los estándares de lo que después se convertiría en el medio principal de seguimiento de la vela de competición.
La internacionalización: Al llevar la vela de alta velocidad a Asia, Oriente Medio y América, el Extreme Sailing Series abrió mercados que anteriormente eran impermeables a los deportes náuticos de competición. Algunos de los países que tuvieron eventos del circuito han desarrollado posteriormente programas de vela que no existían antes.
El GC32 como estándar: Al adoptar el GC32 como barco principal, el circuito estableció ese barco como el referente del foiling profesional de circuito, lo que llevó directamente al GC32 Racing Tour actual.
La vela de stadium sailing que hoy conocemos —el GC32 en Riva del Garda, el SailGP en puertos icónicos de todo el mundo, la Copa América en Barcelona— es en gran parte la herencia conceptual del Extreme Sailing Series y su visión de que la vela de alta velocidad podía ser un espectáculo urbano de primer nivel.