Deporteka

Catamarán de Regata

Embarcaciones de dos cascos que pueden volar sobre foils: desde el Nacra 17 olímpico hasta los gigantescos AC75 de la Copa América.

¿Cómo se siente volar en un Nacra 17?

La experiencia de navegar un Nacra 17 en foiling: el umbral de despegue, la sensación de volar a 25+ nudos, los capotajes y por qué una vez que vuelas, es difícil volver al desplazamiento.

¿Cómo se siente volar en un Nacra 17? Nacra 17 foiling sensacióncómo se siente navegar Nacra 17foiling catamarán experienciavolar catamarán sensaciónNacra 17 capotaje

El Nacra 17 foiling es una de las experiencias más extraordinarias de la vela olímpica. Cuando los dos cascos se levantan del agua, el barco vuela a 25+ nudos sobre cuatro pequeñas aletas de carbono, y la sensación que experimentan los tripulantes no tiene equivalente en ninguna otra clase olímpica. Pero llegar a ese punto de vuelo regular no es fácil: requiere meses de entrenamiento, docenas de capotajes y una confianza en el barco que solo se construye con tiempo en el agua.

El umbral del despegue

La primera vez que un regatista intenta poner en foiling un Nacra 17, la experiencia es frecuentemente frustrante. El barco parece no querer despegar, o despega brevemente y vuelve a caer al agua. La sensación de que el vuelo es inminente pero no llega puede durar semanas.

El umbral de velocidad para el despegue es de aproximadamente 12-14 nudos. El barco debe alcanzar esa velocidad navegando en desplazamiento, lo que requiere suficiente viento y —crucial— que el foil de sotavento esté en el ángulo correcto para empezar a generar sustentación sin ser tan agresivo que vuelque el barco antes de que pueda despegar limpiamente.

Los regatistas que aprenden el foiling describen la búsqueda de ese punto exacto de inclinación del foil como un proceso casi intuitivo: hay que encontrarlo con el cuerpo y los sentidos, no con la cabeza. Demasiada inclinación: el barco escora agresivamente hacia barlovento y vuelca. Poca inclinación: el barco no despega o despega y cae inmediatamente.

El momento del despegue

Cuando el Nacra 17 despega correctamente, los regatistas lo describen de forma consistente: el ruido del agua en los cascos —el chapoteo, la vibración, la resistencia— desaparece de golpe. El barco sube. Y de repente hay silencio relativo: solo el silbido del viento en el aparejo, el zumbido de los foils cortando el agua, y la sensación de que el barco está acelerando sin esfuerzo.

La aceleración en el despegue es la parte más sorprendente para los principiantes. En cuanto los cascos se levantan y la resistencia hidrodinámica cae, el barco acelera rápidamente. De 14 nudos en el despegue se puede pasar a 20-22 nudos en segundos. Esta aceleración debe ser gestionada activamente: si el foil no se ajusta para reducir la sustentación a medida que aumenta la velocidad, el barco puede subir demasiado y volcar.

Una vez en vuelo, la habilidad clave es gestionar el ride height: la altura a la que el barco vuela sobre el agua. Demasiado alto: el foil sale del agua (cavita), el barco pierde sustentación y cae abruptamente. Demasiado bajo: el casco de sotavento toca el agua y el barco sale del foiling.

El ride height ideal en el Nacra 17 es de aproximadamente 30-40 centímetros. En ese rango, el barco vuela con estabilidad y puede gestionar las olas y las variaciones de viento sin caerse del foiling.

La gestión del ride height es la habilidad que más tiempo tarda en desarrollarse. Los regatistas principiantes tienen tendencia a reaccionar a los cambios de altura con ajustes demasiado grandes, lo que genera un movimiento oscilatorio (el barco sube, bajan el foil, el barco baja, suben el foil, el barco sube…) que consume energía y velocidad. Los mejores equipos del mundo mantienen el ride height casi perfectamente constante con ajustes minúsculos y anticipados.

La sensación a 25 nudos

A 25 nudos de velocidad, el Nacra 17 es una máquina completamente diferente al barco que parece en tierra. El viento aparente viene casi de frente —a 25 nudos de velocidad del barco con 15 nudos de viento real, el viento aparente puede ser de 25+ nudos viniendo a 30-35 grados de la proa. Para mantenerse a bordo, los regatistas deben estar en los extremos del barco, usando el trapecio para no ser barridos por el viento aparente.

El control del barco a esa velocidad requiere movimientos muy pequeños y muy anticipados. Grandes movimientos del timón a 25 nudos generan fuerzas enormes que pueden desestabilizar el foiling. Las maniobras —viradas, trasluches— deben planificarse con mucha antelación: el barco tiene inercia y necesita espacio para completar cada cambio de dirección.

Los capotajes: parte del aprendizaje

Los capotajes en el Nacra 17 foiling son frecuentes, especialmente durante el proceso de aprendizaje. Los tipos más comunes son:

El pitch pole: La proa de un casco se hunde, el barco vuelca hacia adelante. Ocurre especialmente en portante foiling cuando el spinnaker genera demasiada fuerza. Es el capotaje más aparatoso y el que puede causar más daño al barco.

La escora de barlovento: El barco se vuelca hacia barlovento (hacia el viento). Ocurre cuando el foil de sotavento genera demasiada sustentación. Puede ocurrir muy rápidamente, sin tiempo para corregir.

La caída del foiling: El barco no vuelca pero cae del foiling abruptamente, generando un frenado brusco que puede hacer perder el equilibrio a los tripulantes.

Con el equipamiento de seguridad adecuado (chaleco, casco, traje de neopreno), los capotajes del Nacra 17 raramente resultan en lesiones graves. Son desagradables y costosos en tiempo, pero son parte del proceso de aprendizaje que nadie puede evitar.

Por qué el foiling es adictivo

Los regatistas que dominan el foiling del Nacra 17 describen una experiencia que es difícil de explicar a quien no la ha vivido. La combinación de velocidad extrema, control milimétrico, trabajo físico intenso y la sensación de vuelo crea un estado de concentración total —algo parecido al “flow” del que hablan los psicólogos del deporte— que es difícil de encontrar en otras actividades.

Una vez que un regatista aprende a mantener el barco en foiling de forma consistente, volver a navegar en desplazamiento se siente incompleto. La velocidad del desplazamiento parece lenta, el barco parece pesado, y los regatistas entienden de forma visceral por qué el foiling ha tomado la vela olímpica y no va a soltarla.

Preguntas frecuentes

¿Qué se siente al despegar en un Nacra 17?
Los regatistas describen el despegue del Nacra 17 como una de las sensaciones más únicas de la vela: el barco va acelerando con los cascos en el agua, hay vibración y chapoteo del agua, y de repente todo ese ruido desaparece. El barco se levanta, el sonido cambia (solo queda el zumbido de los foils y el silbido del viento), y la velocidad parece multiplicarse. La primera vez que ocurre, es un momento que los regatistas describen como casi sobrenatural.
¿Es peligroso navegar el Nacra 17 en foiling?
El Nacra 17 foiling requiere chaleco salvavidas y casco homologado por reglamento, y no es sin razón. Los capotajes a 20+ nudos pueden ser aparatosos: el barco vuelca rápidamente y los tripulantes pueden ser lanzados con fuerza. Las lesiones más comunes son golpes con el barco durante el vuelco y, más raramente, golpes con los foils. Sin embargo, con el equipamiento adecuado y el entrenamiento correcto, el nivel de riesgo es comparable al de otras clases de vela de alto rendimiento.
¿Qué diferencia hay entre navegar con y sin foils en el Nacra 17?
Los regatistas que han navegado ambas versiones describen la diferencia como radical: el Nacra 17 sin foils es un catamarán de desplazamiento estándar, exigente pero manejable. Con foils, es una experiencia completamente diferente. La velocidad es casi el doble, el control requiere un nivel de concentración mucho mayor, y la sensación de volar es incomparable a cualquier otra experiencia en vela olímpica.
¿Por qué dicen los regatistas que el foiling es adictivo?
Una vez que un regatista aprende a mantener el Nacra 17 en foiling, regresar al desplazamiento se siente lento y frustrante. La velocidad, la sensación de vuelo y la mayor exigencia técnica hacen que el foiling sea una experiencia que, una vez probada, resulta muy difícil de abandonar. Los regatistas veteranos que habían navegado toda su vida en desplazamiento y tuvieron que adaptarse al foiling describen la curva de aprendizaje como dura pero la recompensa como extraordinaria.

Más curiosidades del Catamarán de Regata

Más sobre este deporte