En las playas de la Costa Brava, en el Golfo de Valencia, en el Mar Menor y en las costas del Estrecho de Gibraltar, hay una cultura del catamarán de playa que lleva más de cincuenta años construyéndose. Generaciones de regatistas españoles han aprendido a manejar los dos cascos, a lanzar el spinnaker con el levante soplando a 15 nudos, a trasluchar la tramontana en la bahía de Roses. Esta cultura es discreta pero profunda, y ha producido regatistas que compiten a nivel mundial.
Los orígenes: el Hobie Cat llega al Mediterráneo
La historia del catamarán de playa en España está íntimamente ligada al Hobie Cat, el barco diseñado por el californiano Hobie Alter a finales de los años sesenta. El Hobie Cat 16 —dieciséis pies de eslora, diseño simple, navegación desde la playa sin necesidad de amarre— fue el primer catamarán de playa que se hizo verdaderamente popular en el mundo.
El Hobie Cat llegó a España a principios de los años setenta a través de los veraneantes europeos que visitaban la costa mediterránea. La facilidad de uso —se podía sacar directamente de la playa, sin marina ni amarre— y la velocidad del barco lo hicieron inmediatamente popular.
Los primeros clubs españoles de Hobie Cat se formaron en Cataluña y la Comunidad Valenciana en los años setenta. La Real Federación Española de Vela reconoció la clase y comenzó a organizar campeonatos nacionales. En los años ochenta, el Hobie Cat era ya el barco de playa más popular de España, con flotas activas en decenas de clubs.
Los vientos del Mediterráneo español
Uno de los grandes atractivos del catamarán de playa en España es la diversidad y calidad de los vientos mediterráneos:
La tramontana
La tramontana es el viento más famoso del norte de Cataluña. Un viento del noroeste que nace en los Pirineos y baja por el Golfo de León, la tramontana puede soplar de forma estable a 20-30 nudos durante días seguidos. Las bahías de la Costa Brava —especialmente Roses, L’Escala y Palamós— son legendarias entre los catamaranistas por las condiciones de tramontana: planas, fuertes y consistentes.
La tramontana, sin embargo, es un viento que demanda respeto. Cuando sopla fuerte, las condiciones en la Costa Brava pueden ser extremas para los barcos de playa, y los clubs organizan las regatas con protocolos específicos de seguridad para viento fuerte.
El levante
El levante es el viento del este-sureste que sopla en toda la costa mediterránea española. Más suave y cálido que la tramontana, el levante es el viento favorito de los regatistas de catamarán para las tardes de verano: entre 10 y 20 nudos, con condiciones de ola moderadas y temperatura agradable.
El levante tiene la característica de reforzarse a lo largo del día: suele empezar a soplar a mediados de la mañana y alcanzar su máxima intensidad a media tarde. Esta consistencia lo hace ideal para organizar regatas de flota que se disputan en las horas centrales del día.
El poniente y el Estrecho
En Andalucía y en la zona del Estrecho de Gibraltar, el poniente —viento del oeste que entra del Atlántico— ofrece las condiciones más extremas para el catamarán de playa en España. El Estrecho es un embudo geográfico que acelera los vientos, y en verano los ponientes de 25-35 nudos son frecuentes.
Esta zona no es para principiantes, pero para los regatistas de F18 que buscan condiciones de viento fuerte para entrenar, el Estrecho es uno de los lugares más apasionantes de Europa.
El F18: la clase que define el multicasco de playa en España
Desde los años noventa, el F18 ha ido ganando terreno sobre el Hobie Cat como la clase de referencia del catamarán de playa de regata en España. El F18 ofrece mayor rendimiento, mejor opción de spinnaker asimétrico y un circuito internacional más activo que el Hobie Cat.
Los clubs de F18 en España son numerosos:
En Cataluña: El Real Club Nàutic de Barcelona, el Club Nàutic de l’Escala (base ideal para la tramontana), el Club Nàutic del Masnou y varios clubs de la Costa Dorada tienen flotas activas de F18.
En la Comunidad Valenciana: El Real Club Náutico de Valencia, el Club Náutico de Gandia y clubs de Dénia y Xàbia tienen flotas de F18 que aprovechan el levante mediterráneo.
En Murcia: El Club Náutico Mar Menor es el centro del F18 en la región, con el Mar Menor —un mar interior de aguas planas y viento consistente— como escenario único para el catamarán de playa.
En Andalucía: Clubs de Almería, Motril, Málaga y el área del Estrecho tienen presencia de F18, con las condiciones más extremas y apasionantes del Mediterráneo español.
Las competiciones nacionales
La Real Federación Española de Vela organiza el Circuito Nacional de F18, que incluye varias pruebas a lo largo del año en diferentes sedes. El Campeonato de España de F18 es el evento más importante del calendario nacional, con la participación de los mejores equipos del país.
España también organiza regularmente eventos del circuito europeo e internacional del F18. Cuando el Campeonato del Mundo de F18 se ha disputado en el Mediterráneo, algunas ediciones han tenido sede en España, lo que ha supuesto un impulso importante para la visibilidad del deporte en el país.
El camino de la playa a la clase olímpica
Para muchos jóvenes regatistas españoles, el F18 es el primer paso en una trayectoria que puede llevar hasta el Nacra 17 olímpico. La competición en F18 desde los clubs mediterráneos ha producido regatistas con habilidades en multicasco que, con el apoyo adecuado del programa olímpico de la Real Federación, pueden aspirar a los Juegos Olímpicos.
La cultura del catamarán de playa en España —arraigada en cincuenta años de Hobie Cat y F18 en las costas del Mediterráneo— es la base sobre la que se construirá el futuro olímpico español en la vela multicasco.