De Canadá a México sobre dos ruedas
El Tour Divide es, por distancia y dureza, uno de los mayores retos del ultra-ciclismo mundial. El recorrido sigue la Great Divide Mountain Bike Route, una ruta diseñada por la Adventure Cycling Association que recorre de norte a sur la columna vertebral de América del Norte: la Continental Divide, la línea de divisoria de aguas que separa las cuencas del Atlántico y el Pacífico.
La distancia total es de unos 4.400 kilómetros desde Banff, en la provincia canadiense de Alberta, hasta Antelope Wells, en Nuevo México, junto a la frontera con México. El recorrido atraviesa cinco estados americanos (Montana, Idaho, Wyoming, Colorado, Nuevo México) además de la porción canadiense, cruzando las Rocosas en múltiples ocasiones y superando altitudes considerables en los pasos de montaña más exigentes.
Sin organización, sin apoyo, sin atajos
Lo que distingue al Tour Divide de la mayoría de pruebas ciclistas es la ausencia total de organización externa. No hay convoys, no hay avituallamiento oficial, no hay mecánicos en ruta. Cada participante sale de Banff en la fecha establecida —habitualmente a principios de junio— con todo lo que necesita para completar el recorrido: tienda de campaña o saco de dormir, comida de emergencia, herramientas, prendas para todas las condiciones meteorológicas.
El sistema de seguimiento en tiempo real es una de las señas de identidad del Tour Divide. Cada participante lleva un dispositivo GPS cuya posición se actualiza en una web pública accesible a cualquiera. Esto permite que familiares, amigos y aficionados sigan el progreso de cada ciclista en tiempo real, convirtiendo el evento en un espectáculo global aunque transcurra en los lugares más remotos de las Rocosas.
Los tiempos de referencia y la historia de los intentos
Desde sus primeras ediciones, el Tour Divide ha generado una historia rica en hazañas y récords. Los tiempos más rápidos en completar la ruta son el referente de la comunidad, aunque por la naturaleza del evento cada año las condiciones son diferentes: la cantidad de nieve en los pasos de montaña, las lluvias, el estado de los caminos, pueden variar enormemente de un año a otro.
Los participantes más rápidos completan la ruta en menos de dos semanas, lo que implica pedalear más de 300 kilómetros al día de media durante muchos días consecutivos. La mayoría de los finishers emplean entre tres y cuatro semanas. Y hay participantes que no buscan el récord sino simplemente completar la ruta, tomándose el tiempo que necesiten.
La categoría femenina y la tradición del Tour Divide
El Tour Divide tiene una larga tradición de participación femenina que ha generado sus propios récords y figuras. Las mujeres que han establecido los tiempos de referencia en la ruta han pasado a la historia del ultra-ciclismo con el mismo reconocimiento que sus homólogos masculinos. El Tour Divide es, en ese sentido, un evento igualitario por naturaleza: la ruta es la misma para todos y el único árbitro es el cronómetro y la resistencia de cada uno.
Para la comunidad gravel y el ultra-ciclismo mundial, el Tour Divide ocupa un lugar especial. Es el evento que mejor encarna la filosofía de la aventura pura: un humano, una bicicleta y miles de kilómetros de naturaleza salvaje sin ninguna red de seguridad organizada.