Qué es el Badlands
El Badlands es mucho más que una carrera de bicicletas. Es una prueba de carácter, de capacidad de sufrimiento y de amor por los paisajes más inhóspitos y extraordinarios de España. Fundada en 2018 por el ciclista y aventurero andaluz José María Muñoz, conocido como Josema, esta carrera de gravel en autosuficiencia recorre los terrenos más duros de Andalucía y Sierra Nevada en una ruta que combina desierto, alta montaña, pistas imposibles y caminos que parecen sacados de otro planeta.
El nombre no es casualidad. El término “badlands” (tierras malas, en español) designa los paisajes geológicos de erosión extrema que caracterizan parte del recorrido, especialmente en la zona de Almería, donde los cerros pelados de arcilla multicolor y los cañones erosionados crean un paisaje casi extraterrestre.
La ruta: buscando siempre el camino más difícil
La filosofía del recorrido del Badlands es clara y radical: siempre el camino más duro. Josema y el equipo organizador diseñan la ruta buscando deliberadamente las pistas con mayor pendiente, los terrenos más exigentes, los pasos con más desnivel y las zonas más remotas. No existe una ruta “fácil” en el Badlands; cada variante busca la dificultad máxima.
El recorrido habitual parte desde Almería o sus alrededores y se dirige hacia el corazón de las sierras béticas. Los participantes atraviesan el desierto de Tabernas, suben a la Sierra de los Filabres, coronan Sierra Nevada por algunos de sus pasos más altos (incluyendo en algunas ediciones el Pico Veleta, a más de 3.000 metros), descienden hacia el Poniente granadino y completan el círculo por territorios que pocos ciclistas han pisado antes. El porcentaje de tierra y caminos sin asfaltar es altísimo: en torno al 80-90% del recorrido total.
La dureza del entorno: calor, altitud y aislamiento
Tres factores hacen del Badlands una prueba especialmente exigente más allá de la distancia y el desnivel.
El primero es el calor. La carrera se celebra habitualmente a finales de junio o principios de julio, cuando el sur de España vive sus temperaturas más extremas. Temperaturas de 40-45 grados en las zonas de menor altitud son habituales. Gestionar la hidratación, el ritmo y el horario de rodaje para evitar las horas centrales del día es fundamental para completar la prueba.
El segundo es la altitud. El paso por Sierra Nevada lleva a los participantes a altitudes superiores a los 2.500-3.000 metros en algunas ediciones, con el consiguiente esfuerzo adicional por la menor disponibilidad de oxígeno y el cambio brusco de temperatura respecto a las zonas de desierto.
El tercero es el aislamiento. Muchas secciones del Badlands discurren por zonas muy remotas, lejos de pueblos y tiendas. Los participantes deben planificar con antelación sus paradas de avituallamiento, calcular cuánta comida y agua necesitan cargar y ser capaces de resolver cualquier avería mecánica por sus propios medios.
Ediciones históricas y momentos memorables
Desde su primera edición en 2018, el Badlands ha ido creciendo en reputación y participantes, con cada edición aportando sus propios momentos épicos. La segunda edición, en 2019, consolidó el evento como referencia mundial. La pandemia de 2020 obligó a cancelar o aplazar la carrera, pero cuando regresó lo hizo con más fuerza y más demanda que nunca.
Algunos finishers del Badlands se han convertido en referencias de la comunidad gravel española e internacional, compartiendo sus experiencias en redes sociales y blogs que han contribuido enormemente a la difusión de la carrera. El hecho de que completar el Badlands sea un logro en sí mismo, independientemente de la posición, ha creado una comunidad de “finishers” muy cohesionada.
El legado del Badlands: España en el mapa mundial del gravel
El impacto del Badlands va mucho más allá de la propia carrera. Ha contribuido decisivamente a poner a España en el mapa mundial del gravel, ha atraído a ciclistas internacionales que de otro modo no habrían viajado a Andalucía en bicicleta, y ha inspirado a toda una generación de ciclistas españoles a explorar sus propios territorios en gravel. Es, sin exageración, el evento deportivo de ciclismo de aventura más relevante que se celebra en España.