El Tour de Francia es la carrera ciclista más famosa del mundo y una de las pruebas deportivas más duras que existen. Tres semanas pedaleando por Francia, cruzando los Alpes y los Pirineos, con 21 etapas que pueden incluir llegadas en alto por encima de los 2.000 metros. Pero más allá del sufrimiento, el Tour tiene una estructura fascinante con cuatro competiciones en una sola carrera.
Historia y origen del Tour
El Tour de Francia nació en 1903 como herramienta de marketing del periódico deportivo L’Auto. El director del periódico, Henri Desgrange, necesitaba aumentar las ventas frente a su competidor Le Vélo. La solución fue organizar una carrera ciclista épica que recorriera el contorno de Francia.
El primer Tour de Francia se disputó del 1 al 19 de julio de 1903 con seis etapas que cubrían 2.428 kilómetros. Ganó el francés Maurice Garin. El éxito fue inmediato y la carrera se convirtió en un fenómeno cultural. Solo se interrumpió durante la Primera Guerra Mundial (1915-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1940-1946).
Hoy el Tour es una organización televisiva global. Sus imágenes de peloton cruzando campos de girasoles, castillos medievales y cumbres alpinas son reconocibles en todo el mundo.
Estructura de la carrera: 21 etapas en 23 días
El Tour de Francia se compone de 21 etapas disputadas en aproximadamente 23 días, con dos jornadas de descanso intercaladas (habitualmente después de la primera y segunda semana).
Tipos de etapa
Etapa llana — El terreno favorece a los velocistas. El peloton suele llegar junto a meta y se disputa un sprint masivo. Los grandes equipos de sprinters organizan trenes para lanzar a sus velocistas en los últimos 200 metros. Las diferencias de tiempo entre los candidatos a la general son mínimas porque todos llegan en el mismo grupo.
Etapa de media montaña — Incluye puertos de dificultad media sin llegada en alto. Pueden surgir escapadas que lleguen a meta, pero también pueden ocurrir ataques de los favoritos si el terreno lo permite.
Etapa de alta montaña — El tipo de etapa más determinante para la clasificación general. Incluye uno o varios puertos de primera categoría o Hors Catégorie (HC) y habitualmente una llegada en alto. Las diferencias entre buenos escaladores y el resto pueden ser de varios minutos. Es donde se gana y se pierde el Tour.
Contrarreloj individual (crono) — Cada ciclista sale solo y cubre el recorrido contra el reloj. Sin trabajo en equipo ni drafting. Revela la verdad sobre las capacidades individuales de cada corredor. Los especialistas en crono pueden ganar o perder varios minutos respecto a los escaladores puros.
Contrarreloj por equipos — Los equipos salen juntos y el tiempo se toma al cuarto o quinto corredor que cruza la meta. Menos habitual que el crono individual.
Etapa de presentación — El Tour suele comenzar con un prólogo o una primera etapa llana que permite a los equipos y al público conocerse antes del esfuerzo real.
Las cuatro clasificaciones simultáneas
Una de las características más fascinantes del Tour de Francia es que durante la misma carrera se disputan cuatro competiciones independientes, cada una con su propio maillot distintivo.
Maillot amarillo — Clasificación general
El maillot amarillo es el símbolo por excelencia del Tour de Francia. Lo lleva el ciclista con el menor tiempo acumulado en todas las etapas disputadas. El color amarillo se adoptó en 1919 porque el periódico L’Auto se imprimía en papel amarillo.
Ganar la clasificación general es el objetivo supremo. Los candidatos al amarillo son los escaladores-cronomen: ciclistas con excelentes capacidades en montaña y en contrarreloj que pueden gestionar el esfuerzo a lo largo de tres semanas.
Maillot verde — Clasificación por puntos
El maillot verde premia a los mejores velocistas. Los puntos se acumulan en los sprints de la llegada de cada etapa y en los sprints intermedios designados durante cada jornada. Las llegadas masivas dan más puntos que las de alta montaña.
El ciclista con más puntos acumulados lleva el maillot verde. Esta clasificación fue ideada para mantener en competición a los sprinters, que quedan fuera de la pelea por el amarillo en cuanto llegan los Alpes y los Pirineos.
Maillot de lunares — Clasificación de la montaña
Los lunares rojos sobre fondo blanco (oficialmente llamado Gran Premio de la Montaña) premian al mejor escalador. Los puntos se otorgan en los puertos de montaña catalogados: cuanto más difícil el puerto (categorías 4, 3, 2, 1 y HC), más puntos ofrece para el primero que lo corona.
El líder de esta clasificación también recibe el título honorífico de Rey de la Montaña (en francés, Roi de la Montagne, o KOM por sus siglas en inglés). El maillot de montaña del Tour tiene franjas rojas sobre fondo blanco con lunares, un diseño que lo hace único en el ciclismo mundial.
Maillot blanco — Mejor joven
El maillot blanco se otorga al mejor clasificado en la general entre los ciclistas menores de 26 años (nacidos a partir del 1 de enero del año en que tienen 23 años, según la normativa UCI). Es la clasificación que más talento joven ha puesto en el mapa: pasados ganadores del blanco incluyen Laurent Fignon, Marco Pantani, Jan Ullrich, Andy Schleck y Egan Bernal antes de ganar el Tour completo.
Los puertos míticos del Tour
Los Alpes y los Pirineos son el escenario donde el Tour se decide. Algunos puertos tienen un estatus casi mítico:
Col du Tourmalet — El puerto más frecuentado de la historia del Tour. Situado en los Pirineos, a 2.115 metros, ha sido incluido en el recorrido más de ochenta veces. Sus laderas han visto escenas épicas de la historia del ciclismo.
Alpe d’Huez — La llegada en alto más famosa del ciclismo. Sus 21 curvas con nombre de campeones, sus gradas abarrotadas de hinchas holandeses y el ambiente eléctrico lo convierten en el más emblemático de los finales alpinos. Asciende 1.071 metros en 13,8 km.
Col du Galibier — A 2.642 metros, es uno de los puertos más altos del Tour. Su ascenso largo y el frío en la cumbre lo hacen especialmente duro.
Col de la Loze — Ascenso más reciente en el Tour, con una rampa final asfaltada que llega a los 2.304 metros de altitud. Sus pendientes finales son brutales, superiores al 20% en algunos tramos, lo que lo convierte en uno de los más duros del calendario moderno.
Puy de Dôme — El volcán extinto en el Macizo Central francés donde Anquetil y Poulidor protagonizaron una de las escenas más icónicas de la historia del Tour en 1964. Volvió al recorrido en 2023.
Cómo se decide el podio final
Al terminar la última etapa (habitualmente una llegada festiva a los Campos Elíseos en París), el ganador del Tour es el ciclista con el menor tiempo acumulado en las 21 etapas. El protocolo de la última etapa es especial: por tradición no respetada formalmente pero sí en la práctica, el maillot amarillo no se ataca en la última etapa llana hasta los Campos Elíseos; los sprinters se disputan la gloria de ganar en el escenario más bonito del Tour.
El podio se completa con el segundo y tercer clasificados en tiempo. Los maillots de las cuatro clasificaciones también se entregan en la ceremonia final.
Los equipos y la organización táctica
En el Tour de Francia participan 23 equipos de ocho corredores cada uno (176 ciclistas en total). Los equipos se organizan en torno a su líder: todos los demás ciclistas son gregarios que trabajan para él. El trabajo en equipo es fundamental: los gregarios protegen al líder del viento, le llevan bidones desde el coche del equipo, le escoltan en caso de caída o pinchazo y le acompañan en los puertos.
El Tour de Francia dura tres semanas: la primera suele ser de adaptación y puede haber nerviosismo en las etapas llanas con riesgo de caídas; la segunda semana llegan las primeras grandes montañas; la tercera es cuando los favoritos, ya con el cansancio acumulado, se juegan el final del campeonato.