Hay competiciones que son más que competiciones. El Holmenkollen es la catedral del esquí nórdico, el lugar donde la tradición, la cultura y el deporte se funden en una experiencia única que no tiene equivalente en ningún otro deporte de invierno. Para los combinadores, ganar en Holmenkollen es un logro que trasciende los puntos y las clasificaciones: es entrar en la historia viva de un deporte y de un país.
Los orígenes: 1892
La primera competición de Holmenkollen se celebró el 31 de enero de 1892 en la colina Holmenkollen de Christiania (hoy Oslo). Era una época en la que el esquí estaba transformando la sociedad noruega y escandinava, y las competiciones de esquí eran eventos de masas que congregaban a miles de personas.
Desde esa primera edición de 1892, el Holmenkollen se ha celebrado prácticamente todos los años, con interrupciones solo durante las guerras mundiales. Esta continuidad de más de 130 años hace del Holmenkollen la competición de esquí nórdico más antigua del mundo en activo, y uno de los eventos deportivos con mayor historia de toda Europa.
La combinada nórdica estuvo en el programa de Holmenkollen desde las primeras ediciones. En aquel contexto, la combinada no era una disciplina separada sino la prueba definitiva del esquiador completo: el que mejor sumara el salto y el fondo era el campeón del Holmenkollen, y en la cultura noruega de la época eso equivalía a ser el mejor esquiador del mundo.
La colina y las instalaciones
La colina Holmenkollen se encuentra a unos 15 kilómetros del centro de Oslo, accesible en metro en aproximadamente 20 minutos desde el centro de la ciudad. El trampolín del Holmenkollen ha sido renovado en múltiples ocasiones a lo largo de su historia. La versión más moderna, inaugurada para los Campeonatos del Mundo de 2011 y reformada para los Juegos Olímpicos de 1952, es uno de los trampolines más impresionantes del mundo desde el punto de vista arquitectónico: una estructura metálica curvada que se eleva sobre la colina con una vista panorámica del fiordo de Oslo.
Los circuitos de esquí de fondo que rodean la colina están integrados en el parque natural de Nordmarka, que cuenta con cientos de kilómetros de pistas esquiables. El circuito de competición para la combinada nórdica es exigente y ondulado, con subidas que ponen a prueba la capacidad aeróbica de los atletas y descensos donde la velocidad de skiing marca diferencias.
La atmósfera del Holmenkollen
Ninguna descripción escrita puede capturar completamente la atmósfera del Holmenkollen. Decenas de miles de personas, muchas de ellas vestidas con el típico bunad noruego o con los colores de la selección, llenan las laderas de la colina para ver los saltos. El bramido del público cuando un atleta toca el trampolín y despega es una de las experiencias acústicas más impresionantes del deporte de invierno.
Para los atletas que compiten allí por primera vez, el Holmenkollen es a menudo una experiencia que les cambia la perspectiva del deporte. Ver a decenas de miles de personas apasionadas siguiendo cada salto y cada metro de la carrera de fondo con un conocimiento profundo del deporte (no como espectadores casuales sino como expertos que saben apreciar la técnica y la táctica) es algo que los combinadores recuerdan de por vida.
El Holmenkollen en el calendario de Copa del Mundo
La prueba de Holmenkollen está incluida en el calendario de la Copa del Mundo FIS de combinada nórdica habitualmente como una de las últimas etapas de la temporada, en marzo. Esta posición al final del calendario le da un valor añadido: en muchas ocasiones, la clasificación general de la Copa del Mundo aún está en juego cuando se disputa el Holmenkollen, lo que añade presión extra a una prueba que ya de por sí es la más intensa emocionalmente del año.
Ganar el Holmenkollen en el año en que también se gana el Globo de Cristal es el escenario perfecto para cualquier combinador. Unos pocos atletas privilegiados han logrado esa combinación a lo largo de la historia.
Los campeones más recordados en Holmenkollen
La lista de campeones del Holmenkollen en combinada nórdica es una galería de los mejores del deporte en cada época. Thorleif Haug ganó múltiples ediciones en los años 20. Los campeones de los 50, 60 y 70 son figuras del panteón noruego. Bjarte Engen Vik ganó en los 90 y 2000. Y Jarl Magnus Riiber ha dominado el Holmenkollen en la era moderna con una regularidad que ha satisfecho las expectativas del público noruego de ver a sus propios triunfar en casa.
Los atletas extranjeros que ganan en Holmenkollen también entran en el folclore del lugar: ganar en la casa del esquí nórdico, ante un público que sabe apreciar la excelencia independientemente de la bandera, es una victoria que se celebra con especial intensidad.