En el cricket, hay un número que funciona como el Everest, el Sagarmatha, la cima absoluta que todos los bateadores del mundo saben que existe pero que casi ninguno rozará jamás: 400 not out. Es el récord de Brian Lara, la mayor puntuación individual en un partido de Test cricket, lograda en 2004 en el mismo estadio de Antigua donde el mismo Lara había batido el récord anterior diez años antes. Una historia que, si fuera ficción, la editarían por inverosímil.
El primer récord: 375 contra Inglaterra (1994)
Brian Lara llevaba cuatro años en el equipo de las Indias Occidentales cuando llegó al Antigua Recreation Ground en abril de 1994 para jugar el quinto Test contra Inglaterra. West Indies venía de ganar la serie y el partido no tenía implicaciones clasificatorias, pero Lara tenía pendiente una cuenta con la historia.
El récord a batir era el 365 not out de Garfield Sobers, logrado en 1958 contra Pakistán. Sobers era la figura más grande del cricket caribeño, el jugador considerado el mejor de todos los tiempos hasta que llegó Lara. Batir su récord era una empresa de una envergadura simbólica enorme.
Lara llegó al cuarto día con 320 carreras y la posibilidad real de batir el récord. Ante un estadio abarrotado que vibra con cada golpe, Lara llegó al 365 y luego lo superó con un golpe al límite que fue recibido con una explosión de júbilo que parecía que iba a derribar las gradas. Terminó con 375, un nuevo récord del mundo. Tenía 24 años.
El declive de West Indies y el peso del capitán
Los años siguientes de la carrera de Lara estuvieron marcados por la grandeza individual en medio del declive colectivo. Las Indias Occidentales, que habían dominado el cricket mundial durante casi veinte años, entraban en una fase de declive acelerado. Lara era con frecuencia el único bateador de primera línea de un equipo que perdía series que antes dominaba con facilidad.
En este contexto, las actuaciones de Lara adquirieron una dimensión casi sobrehumana: marcaba carreras brillantes en equipos que luego perdían el partido. En 1999, Lara construyó una de las persecuciones más asombrosas de la historia del cricket: West Indies necesitaba 309 carreras para ganar el cuarto Test contra Australia, algo considerado prácticamente imposible. Lara bateó 153 not out y llevó a su equipo a la victoria desde la situación más desesperada.
El 400 not out: batir su propio récord en el mismo estadio (2004)
La mañana del 12 de abril de 2004, en el Antigua Recreation Ground —el mismo estadio donde había batido el récord en 1994— Brian Lara salió a batear en el primer innings del cuarto Test contra Inglaterra. West Indies necesitaba una actuación memorable. Lara le dio mucho más que eso.
Bateó durante casi trece horas a lo largo de dos días. Cuando llegó a 375, el estadio explotó en aplausos durante minutos. Pero Lara siguió. Con 400 not out, el capitán de West Indies declaró el innings cerrado, convirtiendo el 400 en el récord más redondo y definitivo de la historia del cricket. El estadio de Antigua se quedó sin palabras. El cricket entero se quedó sin palabras.
Lara se retiró en 2007 con 11.953 carreras en Tests, 1.2000 en ODIs y el estatus de mejor bateador de su generación y segundo de la historia, detrás únicamente del inmortal Don Bradman. El 400 not out es suyo para siempre.