Explicar el cricket a alguien que no lo conoce es una de las empresas más complicadas del mundo del deporte. No porque el juego sea imposible de entender, sino porque tiene capas y capas de reglas, tradiciones y convenciones que se han acumulado durante casi cuatro siglos. Y sin embargo, es el segundo deporte más seguido del planeta, con más de dos mil millones y medio de aficionados.
Un partido que puede no terminar en cinco días
La característica más asombrosa del cricket para cualquier observador externo es la duración de sus partidos. En el formato más prestigioso, el Test Cricket, un partido puede durar cinco días. Cinco días de juego real, con seis o más horas de partido cada día. Y al final de esos cinco días, el resultado puede ser un empate.
Esto no es un fallo del sistema: es una característica intencional que los aficionados al cricket consideran parte del encanto. Los partidos tienen dos inningss por equipo (no innings, el plural es el mismo que el singular en inglés del cricket), y la complejidad táctica de gestionar cómo se distribuyen las eliminaciones a lo largo de días enteros no tiene equivalente en ningún otro deporte.
La India y Australia han jugado Test matches que han quedado en empate técnico, con aficionados que siguieron cada uno de los cinco días y acabaron satisfechos con el resultado a pesar del marcador.
La terminología que suena a otra lengua
El cricket tiene su propio vocabulario que es, en sí mismo, una curiosidad. Un bateador puede ser eliminado de ocho formas diferentes, y cada una tiene su nombre: bowled, caught, LBW (leg before wicket), run out, stumped, hit wicket, obstructing the field, handling the ball. Cada una implica una situación diferente y tiene sus propias reglas de validación.
El campo tiene posiciones con nombres como “silly mid-on”, “square leg”, “gully”, “slip” o “long stop”. El bateador que hace cero puntos recibe un “duck”. Si hace cero en el primer lanzamiento es un “golden duck”. Si nunca recibe un lanzamiento porque su compañero es eliminado justo cuando él llega, es un “diamond duck”.
Los lanzadores pueden recibir la pelota mojada con saliva de los propios jugadores para modificar su comportamiento en el aire, aunque desde la pandemia de COVID-19 esta práctica está en revisión. También pueden brillar un lado de la pelota deliberadamente para que gire o se mueva más en el aire.
El récord más incomprensible: 952 carreras en un innings
En 1997, Sri Lanka anotó 952 carreras con 6 eliminaciones en un solo innings contra India. Para contextualizar eso: en el béisbol, el equivalente a una carrera es mucho más difícil de lograr, y los equipos promedian entre 3 y 7 carreras por partido. En cricket, en ese partido de cinco días, Sri Lanka acumuló casi mil.
El bateador Sanath Jayasuriya anotó 340 carreras él solo. El partido terminó en empate. Es el tipo de estadística que hace que el cricket parezca un deporte de otro planeta.
Las reglas que cambian según el formato
Lo que hace todavía más complejo al cricket es que no existe un solo formato: hay tres principales. El Test Cricket de cinco días, el One Day International de 50 overs por equipo, y el Twenty20 de 20 overs por equipo. Cada formato tiene reglas propias sobre cuándo se puede lanzar de qué manera, qué restricciones existen sobre los fielders y cuántos lanzadores puede usar cada equipo.
El Twenty20, creado en 2003, transformó el cricket en un espectáculo de acción rápida para audiencias modernas: un partido dura unas tres horas. La Indian Premier League (IPL), la liga de Twenty20 de India, es actualmente una de las ligas deportivas más valiosas del mundo, con franquicias valoradas en miles de millones de dólares.