El cricket del siglo XXI es irreconocible para alguien que solo conociera el deporte hace cincuenta años. El formato más tradicional —los Test Matches de cinco días con sus rituales, pausas para el té y ritmos pausados— coexiste ahora con un producto de entretenimiento explosivo de tres horas, con equipos de franquicia con nombres como los Mumbai Indians o los Chennai Super Kings, estrellas multimillonarias y audiencias televisivas de cientos de millones de personas. La transformación del cricket es uno de los cambios más radicales en la historia del deporte moderno.
El cricket del siglo XIX y principios del XX: la era del caballero
Durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, el cricket profesional en Inglaterra estaba dividido en una estructura de clases que reflejaba fielmente la sociedad victoriana y eduardiana. Los “Gentlemen” (caballeros) eran los aficionados de clase alta que jugaban por placer; los “Players” (jugadores) eran los profesionales de clase trabajadora que cobraban por jugar. Ambos grupos usaban entradas distintas a los campos y no se mezclaban socialmente, aunque jugaban en el mismo equipo.
Esta estructura, abolida finalmente en 1962 cuando el cricket inglés unificó las categorías, era sintomática de la naturaleza profundamente aristocrática del cricket en su país de origen. Los grandes estadios como Lord’s y The Oval eran lugares de socialización de la clase dirigente inglesa, y el cricket era un marcador de estatus social tanto como un deporte.
En el plano internacional, los primeros Test Matches consolidaron el dominio angloaustraliano. Los dos países alternaban la supremacía en “The Ashes”, la serie bienal que sigue siendo el mayor evento del cricket de Test. Otros países como Sudáfrica, India, Pakistán y las Indias Occidentales fueron ganando estatus de Test Nation progresivamente a lo largo del siglo XX.
La revolución del One Day Cricket en los años setenta
El primer gran cambio en el cricket llegó en los años setenta con la introducción del cricket de un solo día. Los One Day Internationals (ODI), con un formato de 60 overs por equipo (reducido después a 50), ofrecían una versión más comprimida y espectacular del juego que podía completarse en un solo día y era más accesible para el público general.
El detonante fue el emprendedor australiano Kerry Packer, que en 1977 organizó el “World Series Cricket”, una competición de cricket profesional fuera de la estructura oficial que incorporaba innovaciones radicales para la época: uniformes de colores en lugar de los tradicionales blancos, cricket nocturno bajo focos y cámaras en posiciones nunca utilizadas antes. El World Series Cricket fue inicialmente condenado por los organismos oficiales, pero sus innovaciones acabaron siendo adoptadas por el cricket oficial y transformaron la experiencia del espectador.
La primera Copa del Mundo de Cricket (World Cup) de One Day se celebró en 1975 en Inglaterra, con las Indias Occidentales ganando la primera edición. La Copa del Mundo de Cricket es hoy uno de los mayores eventos deportivos del planeta.
El Twenty20 y la explosión del cricket espectáculo
La verdadera revolución llegó en los años 2000 con el formato Twenty20 (T20), en el que cada equipo disputa solo 20 overs, haciendo que un partido completo dure aproximadamente tres horas. Creado en 2003 por el Cricket Board de Inglaterra como fórmula para atraer espectadores más jóvenes, el T20 transformó completamente la naturaleza del cricket: el enfoque pasó del arte del bateador paciente al espectáculo de los sixes (bolas golpeadas más allá del límite del campo por el aire) y de las apuestas de alto riesgo en cada bola.
La Copa del Mundo T20 comenzó a celebrarse en 2007, con India ganando la primera edición. El éxito de ese torneo fue el detonante de lo que cambiaría el cricket para siempre.
La IPL: cuando el cricket se convirtió en negocio global
En 2008, el Consejo de Cricket de India (BCCI) lanzó la Indian Premier League (IPL), una liga de cricket Twenty20 organizada en franquicias al estilo de las ligas americanas. El sistema de subasta reunía a los mejores jugadores del mundo —sin distinción de nacionalidad— en equipos de franquicia representando ciudades indias. Los contratos superaban los millones de dólares para los mejores jugadores, y los derechos televisivos alcanzaron cifras astronómicas.
La IPL transformó el equilibrio de poder en el cricket mundial. India, que ya era el país con más aficionados al cricket del mundo por razones demográficas, se convirtió también en el principal generador de dinero del deporte. El BCCI pasó a ser el organismo más poderoso del cricket internacional, capaz de influir decisivamente en las decisiones del ICC (International Cricket Council), la federación internacional del deporte. El modelo de la IPL fue replicado en otros países (CPL en el Caribe, BBL en Australia, PSL en Pakistán), creando un ecosistema global de ligas de franquicia que coexiste con el cricket de selecciones nacionales.