El curling puede parecer un deporte discreto en el panorama olímpico, pero sus estadísticas y anécdotas son tan llamativas como las de cualquier otra disciplina. Aquí van algunos de los datos más sorprendentes de su historia competitiva.
Canadá: la superpotencia del hielo
Si hay una nación sinónimo del curling, esa es Canadá. El deporte llegó al país norteamericano con los emigrantes escoceses en el siglo XVIII y arraigó de tal forma que hoy hay más clubes de curling en Canada que en el resto del mundo juntos. Oficialmente, más de un millón de canadienses juegan regularmente.
En el plano olímpico, Canadá domina el medallero de forma aplastante: ha conquistado el oro olímpico masculino en cuatro de las siete ediciones disputadas desde 1998, y el femenino en tres ocasiones. Noruega, Suecia y Gran Bretaña son sus principales rivales, pero ninguno ha logrado el mismo nivel de consistencia.
Una curiosidad dentro de la curiosidad: el equipo masculino canadiense que ganó el oro en Salt Lake City 2002 tenía una edad media de 36 años, convirtiéndose en uno de los equipos olímpicos campeones de mayor edad media en cualquier deporte en ese año.
El reloj estratégico: el factor mental más ignorado
Uno de los aspectos más desconocidos del curling profesional es el tiempo de reflexión. En los Juegos Olímpicos, cada equipo tiene exactamente 38 minutos de tiempo de pensar repartidos a lo largo de los diez extremos. Un árbitro gestiona el reloj y lo pone en marcha cuando la piedra anterior se detiene, parándolo cuando el nuevo lanzamiento comienza.
Si un equipo agota su tiempo antes de que termine el partido, debe jugar el resto de extremos sin pensar: lanza cuando le toca, sin posibilidad de consultar con sus compañeros. En partidos de eliminatoria directa, varios equipos han caído en esta trampa, precipitando errores en los extremos decisivos.
160 piedras y una sola que decide
Una partida completa de diez extremos implica el lanzamiento de 160 piedras en total. Sin embargo, en el curling la narrativa casi siempre se reduce a un momento: la última piedra del décimo extremo, llamada la piedra del capitán o hammer stone.
El equipo que lanza último en un extremo tiene una ventaja táctica enorme, ya que puede colocar su piedra con pleno conocimiento de la posición de todas las demás. En los extremos en que ninguno de los dos equipos anota, el turno de lanzar último pasa al rival. Esto convierte la decisión de cuando renunciar voluntariamente a puntuar en una de las más complejas de toda la estrategia del deporte.
Curling mixto: la disciplina más nueva y más popular
El curling dobles mixto, introducido en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018, es probablemente la modalidad de más rápido crecimiento en la historia del deporte. En lugar de cuatro jugadores por equipo, se juega con dos —un hombre y una mujer—, con algunas reglas modificadas para agilizar el juego.
Suiza dominó esta modalidad en sus primeras ediciones olímpicas. El formato más corto —cinco extremos en lugar de diez— y la mayor variedad táctica lo han convertido en el favorito de los nuevos aficionados y de las televisiones, que ven partidos más veloces sin perder la esencia estratégica del deporte original.