En 2019, el disc golf vivió un momento histórico que marcó el inicio de una nueva era para el deporte: Paul McBeth firmó con Discraft el primer contrato de patrocinio de un millón de dólares en la historia del disc golf. Un hito que cambió para siempre la percepción del deporte como negocio y como plataforma profesional.
El contexto: un deporte en crecimiento
En 2019, el disc golf llevaba varios años creciendo de manera sostenida, impulsado por el auge del streaming de torneos, el crecimiento de la comunidad en redes sociales y la expansión de campos en todo el mundo. Pero seguía siendo un deporte fundamentalmente alternativo, con patrocinios modestos y un ecosistema económico muy limitado en comparación con deportes convencionales.
Paul McBeth era en ese momento el jugador más reconocido y seguido del circuito, con cuatro títulos mundiales en su palmarés y una base de seguidores enorme para los estándares del disc golf. Su fichaje era el mayor golpe de mercado que cualquier marca de discos podía conseguir.
El acuerdo McBeth-Discraft
McBeth, que hasta entonces había sido el atleta estrella de Innova (la mayor marca de discos del mundo), sorprendió a la comunidad del disc golf en 2019 al anunciar su fichaje por Discraft, la segunda gran marca del mercado. El contrato, valorado en aproximadamente un millón de dólares, incluía no solo el patrocinio sino también el desarrollo de una línea de discos con el nombre y la firma de McBeth.
Los discos de la línea McBeth de Discraft (entre ellos el famoso “McBeth Luna”, un putter, y el “Zeus”, un distance driver) se convirtieron en algunos de los más vendidos del mercado casi inmediatamente tras su lanzamiento.
El impacto en el ecosistema del disc golf
El contrato tuvo un impacto que va mucho más allá de los números. Por primera vez, el disc golf protagonizaba noticias en medios deportivos generalistas que normalmente ignoran el deporte. La cifra de un millón de dólares era un mensaje claro al mundo: el disc golf había llegado a un punto en el que era un negocio serio, con jugadores que podían vivir como atletas profesionales de primer nivel.
Para otros fabricantes, el contrato fue una señal de alarma: si Discraft era capaz de invertir esa cantidad en un único jugador, la competencia por los mejores atletas del circuito iba a intensificarse. Desde 2019, el nivel general de los contratos de patrocinio en disc golf ha aumentado notablemente.
McBeth valida el contrato con el título
Como si quisiera demostrar que el contrato era una inversión justificada, McBeth ganó el PDGA World Championship de 2019 —su quinto título mundial— poco después de hacer público el acuerdo con Discraft. El mundo del disc golf interpretó ese resultado como la confirmación de que el mejor jugador del momento, con el mayor contrato de la historia, seguía siendo el mejor cuando más importaba.