El fondo es la acción ofensiva más representativa y característica de la esgrima. Toda la técnica de movimiento, distancia y preparación táctica del tirador tiene como objetivo final crear las condiciones para ejecutar un fondo efectivo. Se trata de una extensión explosiva del cuerpo hacia adelante, con el brazo armado extendido, que permite cubrir en una sola acción una distancia significativamente mayor que la alcanzada desde la posición de guardia.
La biomecánica del fondo es precisa y exigente. La acción comienza con la extensión del brazo armado, lo que en florete y sable establece la prioridad de ataque. A continuación, el pie delantero se impulsa hacia adelante de forma explosiva mientras la pierna trasera se estira empujando el cuerpo. El resultado es una posición final donde el tirador queda con la pierna delantera flexionada, la trasera extendida y paralela al suelo, el brazo armado completamente estirado y el tronco ligeramente inclinado hacia adelante. Esta posición maximiza el alcance del golpe sin comprometer el equilibrio.
La eficacia del fondo depende de varios factores que los tiradores entrenan durante años. La velocidad de la extensión determina si el rival tiene tiempo de reaccionar. El momento elegido para lanzarlo, el timing, debe coincidir con un instante de vulnerabilidad del adversario, ya sea porque está en movimiento hacia atrás, porque acaba de completar una parada o porque su guardia está abierta. La dirección del golpe debe ser imprevisible. Y la distancia previa, la medida, debe ser la justa para que el fondo alcance al rival sin quedarse corto ni pasarse, lo que comprometería la recuperación.