La piste es el terreno de juego de la esgrima, una franja rectangular de 14 metros de largo por aproximadamente 1,8 metros de ancho que define el espacio en el que se desarrolla cada asalto. Su diseño no es arbitrario: las proporciones de la piste están pensadas para favorecer el juego lineal característico de la esgrima, donde el avance, el retroceso y el control de la distancia son tan importantes como la técnica con el arma.
La piste está marcada con líneas de referencia que estructuran el combate. La línea central divide el terreno en dos mitades iguales y es donde los tiradores se colocan al inicio de cada acción. A dos metros a cada lado del centro se encuentran las líneas de guardia, que marcan la zona de inicio antes de cada reanudación del combate. En los extremos, las líneas de fondo delimitan el retroceso máximo permitido: traspasar ese límite supone ceder un tocado al adversario. Además, existen marcas de peligro a un metro del fondo que alertan al tirador de su posición vulnerable.
En competiciones de alto nivel, la piste está fabricada sobre una plataforma metálica conductora que forma parte del sistema eléctrico de puntuación en el florete. Esta plataforma anula los tocados en el suelo en el florete, ya que si la punta golpea la plataforma en lugar del adversario, el circuito se cierra con la pista y no con el traje del rival, impidiendo que se marque un tocado inválido. Esta solución técnica permite que la infraestructura eléctrica funcione con precisión en la modalidad más exigente en cuanto a zona de puntuación.