El esquí freestyle tiene una historia olímpica que comienza en 1988 y se ha expandido continuamente hasta hoy. En menos de cuarenta años, ha pasado de ser un deporte de demostración a tener seis disciplinas olímpicas de pleno derecho. Cada edición de los Juegos ha añadido un capítulo a esta historia.
Calgary 1988: el debut como demostración
Los Juegos Olímpicos de Calgary fueron el primer escenario olímpico para el freestyle. Las tres modalidades entonces reconocidas (moguls, aerials y ballet) participaron como deportes de demostración. El éxito de público animó a la FIS y al COI a dar el siguiente paso.
Albertville 1992: el primer oro olímpico
En Albertville (Francia), los moguls se convirtieron en la primera disciplina de esquí freestyle en otorgar medallas olímpicas oficiales. El francés Edgar Grospiron ganó el oro masculino ante su público. En la categoría femenina, el triunfo fue para la americana Donna Weinbrecht. Los aerials y el ballet se incluyeron de nuevo como demostración; el ballet no volvería al programa olímpico.
Lillehammer 1994: los aerials se unen
Los Juegos noruegos incorporaron los aerials al programa oficial. El americano Lasse Kjus y la suiza Lina Cheryazova fueron los primeros campeones olímpicos de aerials. La disciplina fue recibida con entusiasmo por el público: los saltos de 15-20 metros de altura con múltiples rotaciones resultaban absolutamente espectaculares para los espectadores no iniciados.
Nagano 1998 y Salt Lake City 2002: la era de la consolidación
Nagano y Salt Lake City no añadieron nuevas disciplinas pero fueron ediciones clave para la consolidación del freestyle como parte del programa olímpico. El americano Jonny Moseley (Nagano 1998) y el canadiense Jéremie Bidie (Salt Lake City 2002) fueron los protagonistas en moguls. En aerials, los chinos comenzaron a mostrar su potencial como potencia emergente.
Turin 2006: sin cambios pero con crecimiento de audiencia
La edición italiana no incorporó nuevas disciplinas pero las audiencias televisivas del freestyle alcanzaron nuevos máximos. El ski cross de snowboard debutó en esta edición, sentando un precedente inmediato para la versión de esquí.
Vancouver 2010: el ski cross entra al programa
Los Juegos canadienses incorporaron el ski cross, con el local Michael Schmid y la francesa Ophélie David como primeros campeones. La disciplina, con su formato de eliminación directa y cuatro atletas compitiendo simultáneamente, demostró ser perfecta para la televisión.
Sochi 2014: la gran expansión
Los Juegos rusos fueron los de mayor expansión: halfpipe y slopestyle se añadieron al programa, trayendo consigo toda la cultura de los parques de nieve y los X Games. Los debuts fueron espectaculares:
- Halfpipe masculino: David Wise (EEUU)
- Halfpipe femenino: Maddie Bowman (EEUU), dedicó su oro a Sara Burke
- Slopestyle masculino: Joss Christensen (EEUU), con triplete americano
- Slopestyle femenino: Dara Howell (Canadá)
PyeongChang 2018: el big air completa el cuadro
Los Juegos coreanos añadieron la última disciplina: el big air. El suizo Alex Fiva y la Manon Gremaud (que ganó en slopestyle) fueron los protagonistas del freestyle suizo. En moguls, Mikael Kingsbury conquistó el oro que se le había escapado en Sochi.
Beijing 2022: Eileen Gu y el freestyle chino
Los Juegos de Pekín fueron los de Eileen Gu, con su triple medalla histórica. También destacó el auge del freestyle chino, que aprovechó los juegos en casa para desarrollar su programa con resultados notables. La potencia americana siguió siendo dominante en moguls (con Kingsbury) y los australianos demostraron su nivel en múltiples disciplinas.
El presente olímpico del freestyle
Hoy, el esquí freestyle es uno de los pilares del programa de los Juegos Olímpicos de Invierno. Sus seis disciplinas generan algunas de las audiencias más altas del evento y sus atletas-celebridades contribuyen a dar visibilidad mediática a la cita olímpica invernal mucho más allá del nicho tradicional del esquí.