Si hay un evento que define la cultura del esquí freestyle moderno, ese son los X Games de Aspen. Cada enero, la estación de Buttermilk Mountain en Colorado se convierte en el epicentro mundial del freestyle: los mejores atletas del planeta, la producción televisiva más elaborada del deporte de invierno, y una audiencia de decenas de millones de personas en todo el mundo.
Historia y origen
Los X Games nacieron como un proyecto de la cadena ESPN en 1995 para crear un evento que agrupara los deportes de acción en auge: skateboarding, BMX, motocross, escalada. El éxito fue inmediato y en 1997 se organizaron los primeros Winter X Games, celebrados en Big Bear Lake (California).
En 2002, el evento encontró su hogar permanente en Aspen (Colorado), donde se celebra ininterrumpidamente desde entonces. La elección de Aspen no fue casual: la estación de Buttermilk tiene las características ideales para construir instalaciones de halfpipe y parque de primer nivel, y la ciudad de Aspen tiene una tradición de eventos mediáticos de lujo que facilita la organización.
Las disciplinas en los X Games
Los X Games de Aspen incluyen habitualmente las siguientes disciplinas de esquí:
Ski Halfpipe: la prueba más técnica y la que reúne al mayor número de estrellas del circuito. Las puntuaciones en los X Games de Aspen suelen estar entre las más altas del año.
Ski Slopestyle: el parque de Buttermilk está diseñado específicamente para este evento y se considera uno de los mejores circuitos de slopestyle del mundo.
Ski Big Air: un salto de gran tamaño construido específicamente para el evento, con alturas y dimensiones que permiten los trucos más difíciles del mundo.
Ski Knuckle Huck: una disciplina exclusiva de los X Games, en la que los atletas realizan trucos creativos sobre el knuckle (la parte redondeada) de un salto de parque, con total libertad de expresión y sin criterios de dificultad preestablecidos.
Ski Cross y Skier X: el formato de cabeza a cabeza de ski cross también tiene su versión en los X Games, con un circuito diseñado para máxima emoción.
El sistema de medallas
Los X Games tienen su propio sistema de medallas, independiente del de la FIS. Se entregan medallas de oro, plata y bronce en cada disciplina, y ganar una medalla X Games tiene un valor simbólico enorme en la cultura del freestyle.
Algunos atletas que nunca han ganado una Copa del Mundo ni un Campeonato Mundial tienen múltiples oros en los X Games, lo que les da un estatus cultural dentro de la comunidad del freestyle que los resultados del circuito FIS no pueden ofrecer. La medalla de oro en el Halfpipe de los X Games de Aspen es considerada por muchos el máximo reconocimiento en esa disciplina.
La producción televisiva
Lo que distingue a los X Games de cualquier otra competición de freestyle es la calidad de la producción televisiva. ESPN invierte en la retransmisión de los X Games como si fuera un gran evento de entretenimiento: comentaristas especializados de alta calidad, cámaras de slow motion de última generación, música en directo, entrevistas en pista durante la competición y una narrativa que convierte a los atletas en personajes del espectáculo.
Esta producción es la que ha transformado a los mejores atletas del freestyle en celebridades reconocibles más allá del mundo del esquí. Sin los X Games, nombres como Lindsey Vonn (que compitió en el evento antes de ser campeona olímpica) o Eileen Gu no habrían tenido la misma visibilidad mediática inicial.
El debate: X Games vs. Juegos Olímpicos
En la cultura del freestyle existe un debate recurrente sobre cuál de las dos competiciones es más importante: los X Games o los Juegos Olímpicos. Los defensores de los X Games argumentan que su sistema de puntuación premia mejor la dificultad real, que el ambiente es más auténtico para los valores del freestyle, y que ganar allí tiene más significado dentro de la comunidad del deporte.
Los defensores del olimpismo señalan la escala global de los Juegos, la legitimación institucional y el hecho de que solo se celebran cada cuatro años, lo que da a cada medalla olímpica un peso histórico que los X Games no pueden replicar.
La mayoría de los grandes atletas del freestyle aspiran a triunfar en ambas competiciones, reconociendo que son complementarias: los X Games para el alma del deporte, los Juegos Olímpicos para la historia.