El esquí freestyle de parque tiene la característica de producir campeones olímpicos muy jóvenes. Mientras que en disciplinas como el esquí alpino de velocidad o el esquí de fondo los atletas alcanzan su mejor nivel entre los 25 y los 32 años, en el halfpipe, el slopestyle y el big air es relativamente frecuente que atletas de 17 o 18 años compitan y ganen en el nivel más alto.
Por qué la juventud es una ventaja en el freestyle de parque
Flexibilidad y movilidad articular: los trucos de halfpipe y slopestyle requieren una movilidad articular excepcional, especialmente en caderas y hombros. Los atletas jóvenes tienen en general mayor flexibilidad natural que los de mayor edad, lo que facilita la ejecución de trucos extremos.
Capacidad de recuperación: aprender un truco nuevo implica necesariamente caerse muchas veces hasta dominarlo. La capacidad de recuperación física ante las caídas es mucho mayor en los jóvenes que en los atletas de más edad, lo que les permite intentar trucos más riesgosos con mayor tolerancia a las consecuencias de los errores.
Relación masa-potencia: los atletas muy jóvenes suelen tener cuerpos más ligeros y con un ratio de fuerza-peso favorable para las rotaciones rápidas. El torque generado por el cuerpo en un kicker de halfpipe se aprovecha mejor con un cuerpo más ligero.
Disposición al riesgo: los adolescentes tienden a tener una relación diferente con el riesgo que los adultos más maduros. La sensación de invulnerabilidad propia de la juventud facilita que los jóvenes atletas intenten trucos que un adulto más reflexivo dudaría en intentar.
Eileen Gu: tres medallas a los 18 años
El caso más reciente y extraordinario de precocidad en el freestyle olímpico es Eileen Gu, que ganó tres medallas en los Juegos de Beijing 2022 con solo 18 años y 5 meses. Esta actuación la convierte en una de las atletas olímpicas de invierno más jóvenes en ganar tres medallas en una sola edición de los Juegos, de cualquier deporte.
Gu comenzó a competir en el circuito FIS júnior con resultados extraordinarios desde los 14-15 años y a los 16 ya ganaba en el circuito de adultos. Su progresión fue tan rápida que para los Juegos de Beijing, con solo dos temporadas de Copa del Mundo en el circuito adulto, ya era una de las favoritas en las tres disciplinas en las que compitió.
Otros casos de precocidad olímpica en freestyle
Maddie Bowman (EEUU, halfpipe): ganó el primer oro olímpico de halfpipe femenino en Sochi 2014 con 21 años. Había comenzado a competir en el circuito de adultos a los 17.
Tess Ledeux (Francia, slopestyle y big air): una de las mejores atletas de parque de su generación, comenzó a ganar pruebas de Copa del Mundo con menos de 18 años. Es uno de los ejemplos más claros de la precocidad francesa en el freestyle.
Kevin Rolland (Francia, halfpipe): campeón del mundo de halfpipe antes de los 21 años, es otro ejemplo de la precocidad que caracteriza a esta disciplina.
Las disciplinas de moguls y aerials: un perfil diferente
En contraste con las disciplinas de parque, los moguls y los aerials tienden a producir campeones de mayor edad. Mikael Kingsbury ganó su primer oro olímpico en moguls en PyeongChang 2018 con 26 años. La complejidad técnica del mogul y la necesidad de una experiencia acumulada en el manejo de los baches hacen que la madurez sea una ventaja en esta disciplina.
En aerials, la alta tasa de lesiones en el aprendizaje de los trucos más difíciles hace que los atletas más longevos (que han superado las lesiones y acumulado experiencia) estén en ventaja sobre los muy jóvenes que todavía están construyendo su repertorio de trucos de alta dificultad.
Un deporte en constante renovación
La precocidad en el freestyle de parque tiene una consecuencia directa: la renovación constante de los elencos de competición. Cada cuatro años, para los Juegos Olímpicos, aparecen nuevas caras jóvenes que desplazan a los veteranos. Esto da al freestyle una energía de renovación permanente que es parte de su atractivo cultural.