En el esquí freestyle, los récords de Mikael Kingsbury en moguls constituyen un capítulo aparte en la historia del deporte. El canadiense ha acumulado un palmarés tan superior al de cualquier otro atleta de su disciplina que los números resultan casi increíbles cuando se enumeran.
Las cifras del dominio
Kingsbury comenzó a ganar pruebas de Copa del Mundo a los 19 años y no ha parado desde entonces. A lo largo de más de una década en la élite, ha acumulado:
- Más de 70 victorias en pruebas individuales de Copa del Mundo (el récord absoluto en esquí freestyle)
- Más de diez Globos de Cristal de la Copa del Mundo de moguls (el trofeo que se entrega al ganador de la clasificación general de temporada)
- Múltiples títulos mundiales FIS en moguls
- Tres medallas olímpicas consecutivas: plata en Sochi 2014, oro en PyeongChang 2018, y otra medalla en Beijing 2022
La consistencia de Kingsbury a lo largo de los años es lo más impresionante de su palmarés. No ha tenido temporadas flojas, no ha desaparecido después de una lesión grave, no ha sufrido los altibajos que afectan a la mayoría de atletas de elite a lo largo de una carrera larga. Temporada tras temporada, su nivel ha sido el más alto del mundo.
La superación del récord anterior
El récord de victorias en Copa del Mundo de freestyle pertenecía antes de Kingsbury a otros atletas de moguls de generaciones anteriores. Cuando Kingsbury lo superó (en los primeros años de la segunda mitad de la década de 2010), lo hizo con la misma actitud con la que ha afrontado toda su carrera: sin declaraciones grandilocuentes, simplemente ganando.
La propia naturaleza de los moguls hace que el récord de Kingsbury sea particularmente notable. En las disciplinas de parque (halfpipe, slopestyle), el resultado de una competición depende en gran medida de si el atleta ha dormido bien, del estado de la nieve y del momento exacto de inspiración del atleta. En los moguls, donde se valoran la técnica, la velocidad y los saltos de forma objetiva, ser el mejor del mundo de forma consistente durante más de una década requiere un nivel de excelencia absolutamente sostenida.
El impacto en el deporte
El dominio de Kingsbury ha tenido un efecto paradójico en los moguls: ha generado cierto debate sobre si la competición es «demasiado predecible». Al mismo tiempo, ha elevado el nivel general de la disciplina: los demás atletas del circuito han tenido que mejorar constantemente para intentar competir con él, lo que ha resultado en un circuito de Copa del Mundo de moguls más fuerte globalmente que nunca.
Su legado como el más grande de los moguls está asegurado. La pregunta es cuándo decide retirarse, porque mientras siga compitiendo al máximo nivel, seguirá añadiendo victorias a su cuenta.