Los moguls son la disciplina más antigua del esquí freestyle olímpico y, para muchos aficionados, la más pura. Combinan la habilidad técnica de esquiar baches a alta velocidad con la capacidad acrobática de ejecutar saltos de calidad. No hay libertad de elección en el recorrido: la pista está definida, los saltos son obligatorios y los jueces observan cada centímetro del descenso.
La pista de moguls
La pista de moguls es una pendiente cubierta de montículos de nieve esféricos dispuestos de forma irregular pero uniforme. Las dimensiones oficiales establecen una longitud de entre 200 y 270 metros, con una inclinación media de entre 24 y 32 grados. La pista tiene aproximadamente 12 metros de ancho.
Los moguls (los baches) se forman de manera natural por el paso continuo de esquiadores o se construyen artificialmente para la competición. Su tamaño y separación están estandarizados por la FIS (Federación Internacional de Esquí): los moguls deben tener entre 0,8 y 1,2 metros de altura y una distancia de 2,5 a 3 metros entre sí.
En el recorrido hay dos rampas de salto (llamadas «kickers») integradas en la pista. Todos los atletas deben utilizarlas: no se puede saltarlas ni rodearlas.
Los tres factores de puntuación
El sistema de puntuación de los moguls se divide en tres componentes con ponderaciones distintas:
Técnica en los baches (60%)
Es el componente más importante. Cinco jueces observan la técnica con la que el esquiador desciende por los montículos. Valoran:
- La posición de las piernas y la absorción de los baches (piernas que actúan como amortiguadores, con absorción y extensión rítmica)
- La posición del tronco (debe mantenerse recto y lo más estático posible)
- Los brazos (coordinados con las piernas, sin movimientos exagerados)
- La fluidez del descenso y el control en todo momento
La escala de puntuación va de 0 a 5 puntos por juez. Se eliminan la nota más alta y la más baja y se suman las tres restantes, multiplicándose por un factor para obtener la nota de técnica.
Velocidad (20%)
La velocidad se mide de forma objetiva mediante cronometraje electrónico. Se calcula el tiempo que el atleta tarda en recorrer la pista y se compara con un «tiempo de referencia» establecido para esa pista. Si el atleta es más rápido que la referencia, recibe la puntuación máxima; si es más lento, la puntuación disminuye proporcionalmente.
Este componente premia la agresividad y la decisión en el descenso, pero también implica un mayor riesgo de pérdida de control técnico.
Saltos (20%)
Los dos saltos obligatorios son puntuados cada uno por dos jueces especializados (distintos de los de técnica). Valoran:
- Amplitud: la altura y la distancia del salto
- Forma en el aire: la posición del cuerpo durante el vuelo, según el truco realizado
- Aterrizaje: la limpieza del contacto con la nieve al bajar
Cada salto recibe una puntuación de 0 a 10 puntos. Los atletas pueden elegir qué truco realizar en cada rampa: desde saltos relativamente sencillos como el «spread eagle» hasta dobles o triples cortes con rotaciones (los llamados «dual moguls» o trucos de máxima dificultad como el «double full-full-full»). A mayor dificultad del truco, mayor potencial de puntuación pero también mayor riesgo.
El formato de competición
La competición de moguls sigue un formato de eliminación progresiva:
- Clasificación: todos los atletas realizan un descenso. Los mejores (generalmente los 20 primeros) pasan a la siguiente ronda.
- Ronda de cuartos / semifinal: nueva ronda de eliminación.
- Final: en los Juegos Olímpicos se disputan dos finales denominadas «super final»: los 6 mejores realizan otro descenso, y los resultados de esta ronda determinan el podio final.
El sistema ha variado a lo largo de los años. En los Juegos de Pekín 2022 se implementó el formato denominado «moguls dual», en el que dos atletas descienden simultáneamente por dos pistas paralelas, añadiendo el elemento de la comparación directa.
La dificultad física
Esquiar moguls a nivel de competición es enormemente exigente físicamente. Los cuádriceps y las rodillas absorben golpes repetidos a gran velocidad: en un descenso de 25-30 segundos, un atleta puede ejecutar entre 50 y 70 absorciones musculares distintas. Las lesiones de rodilla, especialmente los ligamentos cruzados, son muy frecuentes en esta disciplina.