El après-ski es una parte tan arraigada de la cultura del esquí como el propio descenso por las pistas. La expresión, de origen francés, designa el conjunto de actividades sociales que los esquiadores realizan al terminar la jornada, generalmente entre las 3 y las 7 de la tarde cuando los remontes cierran. Las terrazas de los bares se llenan de personas todavía con el equipo puesto, celebrando el día entre música, bebidas y el calor de la convivencia.
El origen del après-ski moderno se sitúa en los Alpes austriacos y suizos de los años 50, cuando las estaciones de esquí empezaron a desarrollarse como destinos turísticos de temporada. Hoy es un sector económico clave para las estaciones: los bares y restaurantes de montaña pueden generar ingresos comparables a los de los propios remontes durante los días de máxima afluencia. La música apreskiana tiene incluso géneros propios que mezclan pop, eurodance y música tradicional alpina.
Más allá de la fiesta, el après-ski incluye también actividades más tranquilas como los baños termales o spas alpinos, las cenas en refugios de montaña, los paseos en trineo o las actividades culturales de los pueblos de montaña. Para muchos esquiadores, el après-ski es un motivo tan importante para visitar una estación como la calidad de sus pistas.