La cañuela —término popular en España para las pistas de iniciación— es el punto de entrada al mundo del esquí para todos aquellos que se calzan los esquís por primera vez. Se trata de tramos de pendiente muy suave, generalmente instalados cerca de la base de la estación o junto a las áreas de alquiler de material y escuelas de esquí, donde los principiantes pueden practicar los movimientos fundamentales sin el riesgo de coger velocidad excesiva.
El término «cañuela» hace referencia a la facilidad del terreno: una pendiente tan suave que casi parece que el esquiador no se mueve. En el sistema europeo de clasificación, este nivel se identifica con el color verde, aunque en muchas estaciones españolas la denominación verde no está formalizada y se habla simplemente de la «zona de iniciación» o la «cañuela» de forma coloquial. En comparación, las estaciones norteamericanas sí usan formalmente el verde como primer nivel en su escala de dificultad.
La importancia de las cañuelas para el crecimiento del esquí como deporte no debe subestimarse. Una buena área de iniciación, bien diseñada y accesible, es fundamental para que los esquiadores noveles vivan una primera experiencia positiva. Si el primer día de esquí resulta frustrante por terreno inadecuado o instrucción deficiente, muchos no vuelven. Las estaciones que invierten en zonas de aprendizaje de calidad, con telesquís lentos, suelo cómodo para ponerse los esquís y monitores cualificados, están invirtiendo directamente en el futuro de su clientela.