En esquí alpino, no todos los descensos terminan en la línea de meta. El abandono (DNF, del inglés Did Not Finish) y la descalificación (DSQ, Disqualified) son dos situaciones que pueden truncar la carrera de un esquiador y que tienen implicaciones diferentes para su clasificación y para el campeonato.
El abandono puede ocurrir por múltiples razones. La más obvia es una caída grave que impide al esquiador continuar. Pero también puede ser una decisión táctica: si el esquiador sabe que ya no puede conseguir un buen tiempo o si considera que las condiciones de la pista son peligrosas, puede optar por detenerse antes de llegar a la meta. En el circuito profesional, los esquiadores no suelen arriesgarse innecesariamente si el resultado ya está comprometido.
La descalificación, en cambio, es una sanción impuesta por el jurado de carrera cuando el esquiador infringe las normas del recorrido. La infracción más común es saltarse una puerta: si el esquiador no pasa con las dos piernas por el interior de la puerta o no la toca con el cuerpo en la forma requerida, el árbitro lo descalifica. Otras infracciones incluyen recibir asistencia de otra persona durante el descenso.
El reinspección y la reclamación
Si un equipo considera que la descalificación fue incorrecta, puede presentar una reclamación al jurado de carrera. El jurado puede revisar las imágenes de vídeo para confirmar o revocar la decisión. Sin embargo, las reclamaciones deben presentarse en el plazo establecido (generalmente 15 minutos después de publicarse el resultado provisional).
Consecuencias para el ranking mundial FIS
Un abandono o descalificación implica no sumar puntos en ese evento. En el circuito de Copa del Mundo, los puntos acumulados determinan el ranking anual y la asignación de dorsales para la siguiente temporada. Por eso, aunque un buen resultado sea imposible, algunos esquiadores prefieren terminar la carrera para no perder puntos de clasificación.