El esquí alpino es un deporte celebrado en la naturaleza, lo que significa que las condiciones meteorológicas y del estado de la nieve son variables imposibles de controlar completamente. Sin embargo, los organizadores de las carreras trabajan intensamente para preparar la pista y para gestionar cualquier imprevisto durante la competición.
La preparación de la nieve: sal y agua
La preparación de las pistas de competición empieza días antes de la carrera. El proceso más habitual incluye:
Riego con agua
La pista se riega por la noche cuando las temperaturas bajan de cero. El agua congela y crea una capa dura que se convierte en la base de competición.
Aplicación de sal
La sal se espolvorea sobre la nieve para ablandar la superficie justo lo necesario: crea una textura que permite a los cantos de los esquís anclarse bien, pero sin la dureza del hielo puro. La dosis de sal varía según la temperatura y el tipo de nieve.
Apisonado con máquinas
Las pisapistas preparan la superficie mecánicamente para conseguir una base uniforme. En las pistas de descenso y súper-G, esto se hace con mucha anticipación; en slalom y gigante, se completa la noche anterior a la carrera.
El efecto de la nieve en los tiempos
La nieve dura y compacta favorece velocidades más altas y tiempos más bajos. La nieve blanda o nevada reciente aumenta la resistencia y reduce la velocidad. Los primeros en salir con nieve compacta pueden tener ventaja sobre los últimos si la temperatura sube durante la carrera y la nieve se ablanda.
Cuando nieva durante la carrera
La nevada durante una carrera es uno de los mayores problemas logísticos para los organizadores:
- Nevada ligera: la carrera continúa. Los trabajadores de pista (denominados course workers) limpian los alrededores de las puertas entre un corredor y el siguiente.
- Nevada moderada o intensa: el árbitro principal puede pausar la carrera para dar tiempo a limpiar la pista. Si la situación no mejora, puede suspenderse la jornada y reprogramar la prueba.
La desigualdad entre corredores que bajan con buenas condiciones y los que lo hacen con nevada activa es uno de los argumentos para suspender la prueba.
El viento: el factor menos controlable
El viento fuerte es especialmente problemático en las disciplinas de velocidad:
- En el descenso, las zonas expuestas en la cresta de la montaña pueden tener ráfagas que desestabilizan al esquiador a más de 100 km/h.
- Los banderines de las puertas pueden moverse de posición con el viento, creando situaciones confusas o peligrosas.
Si el viento supera ciertos umbrales de seguridad, el árbitro puede retrasar la salida o suspender la prueba. En los Juegos Olímpicos, algunas carreras han tenido que reprogramarse varias veces por condiciones de viento.
Suspensión y reprogramación
Cuando una carrera se suspende definitivamente durante una temporada de Copa del Mundo, la FIS intenta reprogramarla en otra estación o en una fecha posterior. No siempre es posible, y algunas pruebas se pierden definitivamente si no hay ventana de reprogramación disponible.