Las dimensiones de la pista
La pista oficial de floorball tiene unas dimensiones de 40 metros de largo por 20 metros de ancho, medidas que se toman en el interior de la valla perimetral. Estas medidas coinciden aproximadamente con las de una pista de balonmano, lo que facilita la adaptación de pabellones polideportivos convencionales. Las esquinas de la pista son redondeadas para evitar ángulos muertos y facilitar el juego fluido cerca de las bandas.
Para competiciones de alto nivel, la Federación Internacional de Floorball (IFF) exige pistas con estas medidas exactas. En categorías de base o torneos recreativos, es habitual jugar en pistas más pequeñas que admiten adaptaciones según el espacio disponible.
La valla perimetral (bande)
Uno de los elementos más característicos del floorball es la valla perimetral, llamada en muchos países con el término sueco “bande”. Tiene una altura de 50 centímetros y está fabricada en paneles de plástico rígido de color blanco. La valla delimita el campo de juego y mantiene la pelota en juego, impidiendo que salga al exterior igual que en el hockey hielo.
Los jugadores pueden usar la valla estratégicamente: pasar la pelota golpeándola contra la valla, protegerse del adversario apoyándose en ella o recuperar pelotas que rebotan en los paneles. Esta característica añade una dimensión táctica que distingue al floorball de otros deportes de sala.
La portería
La portería de floorball mide 160 centímetros de ancho por 115 centímetros de alto. Es notablemente más pequeña que la de fútbol o balonmano, lo que requiere precisión en los tiros. Está fabricada en plástico ligero y se coloca directamente sobre el suelo sin anclaje fijo, lo que permite montarla y desmontarla con rapidez.
Detrás de cada portería existe un área de portero, delimitada por un semicírculo de 1 metro de radio desde los postes. Esta zona tiene reglas específicas que protegen al portero y regulan el acceso de los jugadores de campo.
El suelo y las exigencias de la pista
El floorball se juega sobre suelos duros de interior: parquet de madera, tarima sintética o pavimento de resina son las opciones más habituales. El suelo debe ser homogéneo, liso y estar libre de obstáculos que puedan poner en riesgo a los jugadores. La calidad del suelo influye directamente en la velocidad de la pelota y en la comodidad del portero, que trabaja permanentemente a ras de suelo.
Las pistas deben contar con zonas de banquillos separadas de la pista por la valla, y con una zona de penalti claramente marcada a 7 metros de cada portería.