Un portero sin stick
La característica más llamativa del portero de floorball es que no puede usar stick. Mientras defiende su portería, el guardameta debe blocar, desviar y controlar la pelota exclusivamente con su cuerpo: los pies, las rodillas, las manos, los brazos y el torso son sus únicas herramientas defensivas. Esto hace del portero de floorball una posición única en el deporte de sala, que requiere una agilidad y una capacidad de reacción extraordinarias.
El equipamiento del portero incluye una máscara facial, pantalón acolchado, camiseta de manga larga y rodilleras, todo diseñado para proteger las zonas más expuestas durante las caídas y los bloqueos a ras de suelo.
La zona de portero
El portero opera en una zona semicircular situada frente a la portería, con un radio de aproximadamente 1 metro desde los postes. Dentro de esta zona, tiene prioridad absoluta: ningún jugador de campo puede entrar en ella, ya sea del equipo atacante o defensor. Si un atacante entra en la zona de portero —incluso sin intención— y se produce un gol, el árbitro puede anularlo.
Esta zona de exclusión protege al portero de colisiones peligrosas durante el juego y le garantiza un espacio mínimo para trabajar. Los árbitros son especialmente estrictos en la aplicación de esta regla.
Retención de pelota y saque de portero
Cuando el portero bloquea la pelota con las manos o la retiene con el cuerpo, dispone de un máximo de 3 segundos para ponerla en juego. Puede hacerla rodar con la mano, lanzarla con el puño o simplemente dejarla caer al suelo para que un compañero la recoja. Si supera los 3 segundos, el árbitro señala golpe libre indirecto para el equipo contrario.
Cuando la pelota sale por la línea de fondo por culpa del equipo atacante, el juego se reanuda con un saque de portero: el guardameta lanza o tira la pelota al campo con la mano desde dentro de su zona.
El portero como jugador de campo
En situaciones tácticas concretas —especialmente cuando el equipo va perdiendo en los últimos minutos— el entrenador puede retirar al portero y sustituirlo por un sexto jugador de campo. El portero abandona entonces la pista, y el equipo juega con la portería vacía asumiendo el riesgo de recibir un gol en propia meta. Si el portero decide salir de su zona semicircular sin ser sustituido, queda sujeto a las mismas reglas que cualquier jugador de campo: no puede usar las manos para controlar la pelota.