Juan Manuel Fangio nació el 24 de junio de 1911 en Balcarce, Buenos Aires, Argentina. Empezó a competir en el automovilismo sudamericano mucho antes de que la Fórmula 1 existiera como campeonato mundial, y cuando llegó a Europa ya era un piloto formado y maduro que aprendió los circuitos europeos con una velocidad asombrosa. Sus cinco títulos mundiales con cuatro equipos distintos constituyen uno de los registros más extraordinarios de cualquier deporte.
Los inicios en Argentina y el largo camino a Europa
Fangio comenzó su carrera motorística reparando coches de segunda mano en Balcarce y empezó a competir en carreras de carretera argentinas en los años treinta. Las distancias eran enormes —algunas carreras recorrían miles de kilómetros— y las condiciones, primitivas. En esas carreras desarrolló una percepción del coche y de sus límites que luego trasladó a la Fórmula 1.
Llegó a Europa en 1948 con casi treinta y siete años, una edad a la que la mayoría de los pilotos están pensando en retirarse. Sin embargo, sus resultados inmediatos en las carreras europeas demostraron que el automovilismo argentino había producido un talento de primera magnitud.
Los cinco campeonatos y la supremacía técnica
Fangio compitió en el primer campeonato del mundo de Fórmula 1 en 1950 con Alfa Romeo. En los años siguientes ganó títulos con Alfa Romeo, Maserati, Mercedes-Benz y Ferrari. La capacidad de adaptarse a coches tan diferentes —con filosofías técnicas completamente distintas— habla de una inteligencia mecánica excepcional.
Su porcentaje de victorias, el 47%, es inalcanzable en el contexto de la Fórmula 1 moderna, donde la paridad entre equipos es mucho mayor y ganar la mitad de las carreras es prácticamente imposible. En la Fórmula 1 de los años cincuenta, con mucha menos paridad técnica, era teóricamente más fácil dominar si tenías el mejor coche. El hecho de que Fangio dominara con cuatro coches diferentes demuestra que el coche no era el único factor.
El Gran Premio de Alemania de 1957 es considerado su mayor actuación: saliendo con poco combustible y neumáticos blandos para hacer una estrategia agresiva, cedió la cabeza durante las repostadas y luego remontó los 45 segundos que le separaban de los líderes para ganar. Esa remontada es todavía considerada la actuación de conducción más impresionante de la historia de la F1.
Estilo de conducción: la suavidad como virtud
Lo que distinguía a Fangio técnicamente era la suavidad. En una época en que los coches eran brutales, mecánicamente frágiles y peligrosos, Fangio los conducía con una delicadeza que permitía mantenerlos rápidos durante más tiempo. Sus contemporáneos decían que los coches parecían más fáciles de manejar en sus manos.
Su anticipación de las situaciones de peligro era también legendaria. En el Gran Premio de Le Mans de 1955, frenó instintivamente al inicio de una recta cuando un accidente masivo ocurría delante de él; reaccionó antes de poder ver lo que pasaba, salvando su vida y ayudando a que el accidente no fuera aún más grave.
Legado
Juan Manuel Fangio falleció el 17 de julio de 1995 en Buenos Aires. Sus cinco títulos mundiales permanecieron como récord histórico durante cuarenta y siete años, hasta que Schumacher los igualó en 2003. Su nombre sigue siendo para muchos historiadores del automovilismo el estándar último de la grandeza en la Fórmula 1. En Argentina es un héroe nacional y el símbolo más grande del deporte motorístico latinoamericano.