Michael Schumacher nació el 3 de enero de 1969 en Hürth-Hermülheim, cerca de Colonia. Durante más de una década fue el piloto más rápido y más ganador del mundo, el artífice del renacimiento de Ferrari como potencia de la Fórmula 1 y el hombre que redefinió los estándares de lo que era posible en términos de rendimiento y dedicación en el automovilismo de élite.
Los inicios en el karting y el debut en la F1
Schumacher empezó a competir en karts desde los cuatro años, cuando su padre le construyó un kart casero. Progresó por todas las categorías del automovilismo alemán hasta llegar a la Fórmula 3 y luego al Grupo C de resistencia, donde ganó las 24 Horas de Le Mans en 1989. Su debut en la Fórmula 1 llegó en 1991 de manera circunstancial, cuando fue llamado por Jordan para sustituir a Bertrand Gachot en el Gran Premio de Bélgica.
Su actuación en Spa ese día —clasificó séptimo en un circuito que no conocía de nada— fue tan impresionante que Benetton lo fichó antes de que terminara el fin de semana. Desde esa primera actuación quedó claro que estaba ante un piloto excepcional.
Los dos títulos con Benetton y la era Ferrari
Schumacher ganó sus primeros dos campeonatos con Benetton en 1994 y 1995. El de 1994 estuvo rodeado de controversia —la colisión deliberada con Damon Hill en la última vuelta del último gran premio— pero el de 1995 fue más claro. Sin embargo, lo más grande estaba por llegar.
En 1996 fichó por Ferrari, un equipo que no ganaba el campeonato de constructores desde 1983. Schumacher tomó el proyecto como un desafío personal y durante cuatro años trabajó incansablemente con Ross Brawn y Jean Todt para transformar la Scuderia. En el año 2000 llegó el primer título mundial con Ferrari, el primero del equipo italiano desde 1979. Luego vinieron cuatro más: 2001, 2002, 2003 y 2004.
Los años 2002 y 2004 fueron especialmente dominantes: Schumacher ganó once de dieciséis y trece de dieciocho grandes premios respectivamente, con ventajas en el campeonato que hacían la segunda mitad de las temporadas un trámite formal.
Estilo de conducción y mentalidad competitiva
Lo que distinguía a Schumacher era la combinación de velocidad pura con una capacidad de trabajo sobre el desarrollo del coche que ningún otro piloto igualaba. Pasaba más horas en el simulador, en la fábrica y en los test que cualquier compañero de equipo, y su feedback técnico era tan preciso que los ingenieros de Ferrari le consideraban parte fundamental del equipo de desarrollo.
En la pista, su ritmo en clasificación era frecuentemente un escalón por encima de cualquier rival. Su gestión del neumático era excepcional, lo que le permitía estrategias de carrera más agresivas. En la lluvia y en condiciones cambiantes era especialmente brillante.
Su carácter competitivo fue siempre extremo: las controversias de 1994 con Hill y 1997 con Villeneuve (que le costó la eliminación del campeonato por colisión deliberada) mostraron que en los límites extremos de la competición, Schumacher podía tomar decisiones cuestionables. Fuera de esas situaciones límite, su comportamiento deportivo fue el de un campeón.
El accidente de 2013 y el silencio sobre su salud
Schumacher se retiró definitivamente en 2012, tras su segunda etapa en la F1 con Mercedes (2010-2012). El 29 de diciembre de 2013 sufrió un gravísimo traumatismo craneal en un accidente de esquí en Meribel. Desde entonces, su familia mantiene la más absoluta reserva sobre su estado de salud. Sus siete campeonatos mundiales fueron igualados por Lewis Hamilton en 2020. Su figura sigue siendo, junto a Senna, la referencia absoluta de la grandeza en la Fórmula 1.