La trazada es la elección de la línea que recorre un coche dentro de los límites de la pista al tomar una curva. No es una cuestión estética: la trazada determina la velocidad de entrada, la velocidad mínima en el vértice y, sobre todo, la velocidad de salida hacia la siguiente recta. Un error de trazada se paga en tiempo durante toda la siguiente recta.
La trazada clásica: el concepto de late apex
La trazada más habitual en carreras es la del vértice tardío (late apex). El coche entra a la curva por el exterior, se acerca al bordillo interior más tarde de lo que sugiere la geometría natural de la curva (de ahí “tardío”), y sale hacia el exterior. Esta geometría crea una recta imaginaria más larga en la salida, donde el coche puede acelerar antes y en línea más recta.
El punto de frenada
Antes de llegar a la curva, el piloto frena en línea recta con el coche perfectamente alineado. Las marcas de 100 y 50 metros pintadas junto al asfalto sirven de referencia visual. La distancia exacta depende de la velocidad de entrada, el tipo de compuesto de neumático y el estado del freno. Un piloto que frena tarde puede ganar tiempo en un solo sector, pero arriesga el control del coche; uno que frena pronto pierde velocidad sin necesidad.
El punto de giro (turn-in)
El turn-in es el momento en que el piloto empieza a girar el volante. En la trazada de late apex, el turn-in se produce más tarde y más abierto de lo que sería natural: el coche se acerca primero al límite exterior de la pista y luego gira hacia el vértice interior. Esta entrada tardía es lo que crea el late apex.
El vértice: interior y tardío
El vértice es el punto donde el coche está más cerca del bordillo interior. En el late apex este punto está en el último tercio de la curva, cerca de la salida. Al pasar por el vértice, el coche ya tiene la trayectoria apuntando hacia la salida exterior, lo que permite abrir el volante progresivamente mientras se aplica potencia.
La salida: abierta y en aceleración
Al salir de la curva, el coche se dirige hacia el límite exterior de la pista mientras el piloto abre el acelerador de forma progresiva. Esta salida amplia no es un error: es parte de la trazada. El objetivo es que la trayectoria de salida sea lo más recta posible para maximizar la aceleración. Una salida limpia desde una buena trazada puede suponer décimas por vuelta respecto a una trazada corta.