El fútbol americano moderno es el deporte de contacto con mayor nivel de equipamiento protector del mundo. Los jugadores de la NFL llevan hombreras, coderas, rodilleras, viseras, guantes y cascos con tecnología que hace veinte años parecería ciencia ficción. Pero hubo un tiempo en que todo esto no existía, y la historia de cómo el deporte llegó desde ahí hasta aquí dice mucho sobre su relación ambigua con la violencia y la seguridad.
Los primeros años sin protección
El fútbol americano como deporte organizado nació en las universidades de la Costa Este en la segunda mitad del siglo XIX, evolucionando a partir del rugby inglés. En esos primeros años, los jugadores no llevaban ningún tipo de protección especial. Sin casco, sin hombreras, con ropa de trabajo ordinaria adaptada para el juego.
Las lesiones eran frecuentes y graves. Entre 1900 y 1905 murieron en Estados Unidos más de cuarenta jóvenes jugando al fútbol americano universitario. El presidente Theodore Roosevelt convocó una cumbre de universidades en 1905 para reformar el deporte o prohibirlo. De esa cumbre nació la NCAA, la asociación de deporte universitario, y también el inicio de las primeras reformas de seguridad.
Los primeros cascos, aparecidos a finales del siglo XIX, eran de cuero blando y protegían muy poco. Más que una protección real, servían como amortiguador superficial. Muchos jugadores los rechazaban activamente: llevar casco se consideraba signo de cobardía o debilidad.
1943: el año en que el casco se hizo obligatorio
La NFL no hizo obligatorio el uso del casco hasta 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. Irónicamente, fue un momento en que la liga tenía tan pocos jugadores disponibles (muchos estaban en el ejército) que algunos equipos tuvieron que fusionarse para poder presentar plantillas completas. Que en ese contexto la liga se preocupara por hacer obligatoria la protección dice algo sobre las prioridades de la época.
Los primeros cascos plásticos duros aparecieron poco después, en 1948. La cara quedó expuesta hasta 1955, cuando se introdujo la primera barra facial. La visera facial completa no llegó hasta los años 70.
La tecnología militar en los cascos modernos
Los cascos de la NFL actual son productos de ingeniería sofisticada. Los modelos más avanzados incorporan materiales desarrollados originalmente para aplicaciones militares o aeroespaciales, con capas de absorción de impacto que combinan espumas de alta densidad con estructuras de energía disipativa.
Algunos cascos actuales incorporan sensores que miden la aceleración del impacto en tiempo real y transmiten los datos al cuerpo técnico en el banquillo. Esto permite identificar golpes potencialmente peligrosos inmediatamente, aunque la decisión de sacar a un jugador del campo sigue siendo del equipo médico.
El problema del CTE que cambió todo
La gran crisis de seguridad del fútbol americano moderno no viene de los accidentes graves y visibles, sino de un daño invisible y acumulativo. La encefalopatía traumática crónica (CTE) es una enfermedad cerebral degenerativa causada por golpes repetidos en la cabeza, incluso los golpes de baja intensidad que ocurren en cada jugada.
Un estudio de 2017 publicado en el Journal of the American Medical Association analizó 111 cerebros de ex-jugadores de la NFL donados a la ciencia y encontró signos de CTE en 110 de ellos. El 99%. Los síntomas incluyen depresión, pérdida de memoria, cambios de comportamiento y demencia. Varios ex-jugadores han relacionado el CTE con suicidios y tragedias personales.
La NFL llegó a un acuerdo de compensación con ex-jugadores afectados por 1.000 millones de dólares en 2013, y desde entonces ha invertido cientos de millones en investigación sobre seguridad. Pero el debate sobre si el fútbol americano es un deporte fundamentalmente seguro sigue abierto.