La NFL lleva más de un siglo de historia, y en ese tiempo los estadísticos han documentado cada pase, cada carrera, cada patada y cada anotación con una minuciosidad que no tiene equivalente en ningún otro deporte. El resultado es un archivo de récords que incluye marcas tan extraordinarias que resulta difícil creer que sean reales.
El hombre que jugó en la NFL con casi 50 años
George Blanda es el jugador más mayor en disputar un partido de la NFL, con 48 años y 109 días en su último partido en 1975. Pero lo verdaderamente extraordinario de Blanda no es solo la edad: es que siguió siendo relevante y útil para su equipo mucho más allá de los 40 años.
Blanda fue quarterback y pateador a lo largo de 26 temporadas en la liga. A los 43 años, en la temporada 1970 con los Oakland Raiders, protagonizó cinco semanas consecutivas en las que su actuación fue decisiva para ganar o empatar partidos que parecían perdidos. Lanzó pases de touchdown en el último momento, pateó field goals decisivos, y fue nombrado el mejor jugador de la AFC varias semanas seguidas. Tenía cuarenta y tres años.
Su récord de longevidad llevará décadas sin ser desafiado, si es que alguna vez lo es.
El partido que terminó con una puntuación de 73-0
El mayor margen de victoria en la historia de la NFL ocurrió el 8 de diciembre de 1940: los Chicago Bears derrotaron a los Washington Redskins por 73-0 en la Final de la Conferencia. Es un marcador que parece un error tipográfico.
Lo que hace más curioso este resultado es el contexto. Apenas tres semanas antes, ambos equipos se habían enfrentado en temporada regular y Washington había ganado 7-3. Muchos consideraban que Washington era el mejor equipo de la liga ese año. Lo que ocurrió en la revancha fue una exhibición táctica de los Bears, que usaron la T-formation con un desequilibrio nunca visto hasta entonces.
Los Bears anotaron once touchdowns. Once. En el partido que borraba a uno de los equipos favoritos de la liga. El 73-0 sigue siendo el mayor marcador registrado en un partido oficial de la NFL.
El receiver que jugó en el siglo XX y en el XXI
Jerry Rice es ampliamente considerado el mejor receptor de la historia de la NFL. Sus estadísticas de carrera son tan superiores a cualquier otro jugador que algunos analistas argumentan que es la mayor distancia entre el mejor y el segundo mejor que existe en cualquier posición de cualquier deporte de equipo.
Rice anotó 208 touchdowns de recepción a lo largo de su carrera. El segundo en la lista tiene menos de 160. Atrapó 1.549 pases para 22.895 yardas en 303 partidos. Los números son tan grandes que el resto de la lista histórica parece de otro deporte.
Debutó en 1985 con los San Francisco 49ers y se retiró en 2004. Ganó tres Super Bowls y fue MVP del Super Bowl XXIII con una actuación que muchos consideran la mejor actuación individual en la historia del partido. En ese Super Bowl, con el marcador desfavorable para los 49ers en los últimos minutos, Rice atrapó tres pases decisivos en la última jugada y fue el artífice de la remontada.
El kicker que falló el golpe más fácil de la historia
Los récords en la NFL no son solo de grandeza: también hay marcas de infamia. En el Super Bowl XLVII, el kicker Billy Cundiff tuvo la oportunidad de empatar el partido desde 32 yardas (una distancia que un kicker profesional debería convertir el 95% de las veces) con los Baltimore Ravens a tres puntos de los New England Patriots. Falló. Los Ravens perdieron el partido.
En la NFL, el kick más corto posible (después de la anotación de un touchdown) es el extra point desde las 33 yardas, y los kickers profesionales lo convierten más del 99% de las veces en condiciones normales. La presión del Super Bowl convierte los golpes más sencillos en los más difíciles.