Barry Sanders es el corredor más elusivo que jamás ha pisado un campo de la NFL. Durante diez temporadas con los Detroit Lions ofreció algunas de las actuaciones individuales más brillantes de la historia del deporte americano, y su retirada prematura a los 30 años es todavía hoy uno de los grandes interrogantes sin respuesta del fútbol americano profesional.
De Oklahoma al draft de 1989
Nacido el 16 de julio de 1968 en Wichita, Kansas, Sanders creció en una familia de once hijos y destacó en el fútbol americano desde la secundaria. En la Universidad de Oklahoma State tuvo una temporada universitaria de 1988 que es considerada la mejor de la historia: 2.628 yardas corridas y 39 touchdowns, cifras que le valieron el Trofeo Heisman con la mayor diferencia de votos jamás registrada.
Los Detroit Lions lo eligieron en el pick 3 del draft de 1989. Desde su primera temporada quedó claro que la NFL estaba ante algo completamente distinto.
Una década de magia individual
Sanders pasó todas sus diez temporadas profesionales con los Detroit Lions, un equipo que durante esa época rara vez fue competitivo para el título. Sin embargo, Sanders hacía que cada partido valiera la pena. Sus estadísticas son impresionantes: 15.269 yardas por tierra, segundo mayor total de la historia de la NFL, y una media de 5,0 yardas por carrera que ningún corredor de su volumen ha igualado.
Fue elegido para diez Pro Bowls consecutivos y ganó el Premio al Jugador Más Valioso de la NFL en 1997, temporada en que corrió por 2.358 yardas, la segunda mayor marca individual de una sola temporada en la historia de la liga. Fue nombrado en el equipo All-Pro seis veces.
El estilo que no se puede imitar
Lo que separaba a Sanders de cualquier otro corredor no era solo la velocidad, sino la combinación de velocidad con un sistema de cambio de dirección absolutamente único. Podía pasar de máxima velocidad a cero y retomar velocidad en otra dirección en una fracción de segundo que los defensas no podían procesar. Sus cortes eran tan abruptos e impredecibles que era habitual ver a varios defensas caer al suelo sin que nadie le hubiera tocado.
Sus actuaciones eran particularmente espectaculares en condiciones difíciles. Cuando el campo estaba embarrado o helado, en lugar de limitarse como otros corredores, Sanders parecía encontrar más ventaja todavía en la inestabilidad del terreno.
La retirada y el legado
En julio de 1999, con 30 años y en plena forma, Sanders envió un fax comunicando su retirada. La noticia sacudió al mundo del deporte americano. Estaba a menos de 1.500 yardas del récord histórico de Walter Payton. Nunca dio una explicación plenamente satisfactoria.
Fue incluido en el Pro Football Hall of Fame en 2004. Su número 20 fue retirado por los Detroit Lions, el único honor que la franquicia puede rendir a quien fue durante una década su único motivo de esperanza. Para los aficionados al fútbol americano que lo vieron jugar, Barry Sanders es simplemente el corredor más extraordinario que han presenciado.